jueves, 30 de junio de 2011

LOS MASTROS Y LA INQUISICIÓN


Fermín Mayorga


Son muchas las poblaciones españolas que en días determinados del año tienen por tradición la quema de muñecos, monigotes, peleles, incluso algunos, con su nombre correspondiente como El Peropalao, El Judas, Los Marochos, o como sucede en Cheles y en Alconchel Los Mastros. La pregunta o interrogante que muchos nativos de ambas poblaciones se interpelen, es ¿Cuál es la procedencia de esta quema de muñecos a los que denominamos Mastros? La pregunta es interesante, y como tal, esa va a ser la misión de este pequeño esbozo, en el que intentaremos aclarar la verdadera originalidad de tan sardónica, burlesca y satírica costumbre.
Si seguimos el ritual de los Mastros en Alconchel o Cheles observaremos, que la humillación, vejación, y manifiesto agravio hacia el pelele, es una expresiva realidad donde la burla y la degradación tienen un claro apostolado, el poner en el candelero la figura del espantajo a maltratar. Con ello se intenta revelar la identidad de alguien, que por motivos determinados, sufrió tanto en Alconchel como en Cheles la persecución de las autoridades del momento, y que las mismas, dejan a los pobladores que sean ellos los que se encarguen de rememorar la memoria del delito o delitos cometidos por la persona o familias de la población.
Para entender estos vejatorios acontecimientos, nos tenemos que situar a finales del siglo XV durante el mandato de Isabel de Castilla y Fernando de Aragón, periodo en el que los nombrados monarcas van a instaurar el siniestro, pérfido y amenazador tribunal de la Santa Inquisición. Alconchel como la inmensa mayoría de los pueblos de la raya, tenían importantes comunidades en la población que practicaban el judaísmo de una forma tranquila antes de la llegada de los reyes católicos.
La Inquisición dependía de la corona española, debido a que los reyes católicos consiguieron en el año de 1478 por medio de una bula emitida por el papa Sixto IV, la facultad de elegir a los inquisidores, principal característica de la Inquisición Española.
Uno de los tribunales creado fue el de Llerena en Extremadura, cuya misión sería la de velar por la pureza de la fe y que todo ciudadano que caminase por caminos contrarios a los marcados por la Iglesia Católica fuesen condenados y tildados de hereje. Judaizantes, moriscos, hechiceras, bígamos, sodomitas, blasfemos, así como hombres y mujeres de iglesia, se les abrirán procesos inquisitoriales para verificar a través de los mismos el grado de participación que éstos habían desarrollado en actos contrarios a la fe del Nazareno.
Algunas personas fueron condenadas a las galeras reales a remar como galeotes llevando españoles a América, otros en cambio, sufrieron la trágica realidad de ser quemados vivos en nombre del Crucificado. También existieron personas que fueron condenadas a la hoguera por haber huido de las garras del eclesiástico tribunal, poniendo rumbo hacia Portugal. Éstos serían conocidos por la población como <>, hombres y mujeres que habían sido llamado a través de edictos públicos, y los mismos, no habían hecho acto de presencia ante la tétrica llamada de la Inquisición. Por esa manifiesta desobediencia o indisciplina, los inquisidores van a considerar al hereje fugitivo como un incorregible impenitente en toda regla, y como tal terco y contumaz pecador, de verá ser quemado en estatua de cartón.
La Inquisición construía un muñeco de cartón del tamaño de una persona al que le ponía el día de la celebración del auto de fe, un capirote tipo nazareno y un hábito o sambenito como atuendo o vestimenta del pelele. Sobre el pecho escrito en letras grandes aparecía el nombre del fugitivo y ya hombre muerto para la Inquisición, así como la herejía cometida. Dicha efigie saldría el día del auto de fe con los reos vivos representando al hombre o mujer desertado, dicho títere subiría hasta el cadalso situado en la plaza central de Llerena y allí se le leería su sentencia. Veredicto que una vez pronunciado públicamente, equivaldría a ser calcinado en las piras de la Inquisición junto a los reos vivos del momento. El sambenito o ropaje que vestía la estatua de cartón, se le quitaba y se colgaba como se hacía con los sambenitos de los reos vivos, en la iglesia de Alconchel o del pueblo del hereje incinerado.
La misión del sambenito colgado en las paredes del templo, era la de perpetuar la infamia del condenado y la de todas sus generaciones. Dicha prenda equivalía a deshonrar públicamente en la casa de Dios no solo al hereje sino a todos sus familiares presentes y venideros, convirtiéndose licos los templos en verdaderos humilladeros públicos. Precisamente de ahí procede la famosa frase que a veces decimos en tono coloquial de <>.
Al ser el fugado un muerto en vida para el Santo Oficio, dicho tribunal tenía la misión de mantener viva la memoria del desleal o tránsfuga del cristianismo, y para ello, animaba a la población ha desarrollar en días de fiesta actuaciones como la de Los Mastros. Acto que no deja de ser ni más ni menos que un auto de fe como los que protagonizaba la Inquisición, donde se sacaba un muñeco al que se vestía de forma grotesca, se le humillaba públicamente, festejándose todo el proceso en un tono festivo y de gran alborozo donde el final de polichinela sería el brasero inquisitorial. De esa forma se recordaba la ausencia del hereje y la obligación que tenía la población de delatar al fugitivo o <> si lo viese por la población. .
Algunas personas fugitivas de Alconchel y Cheles requeridas por el Santo Oficio de Llerena, iban a ser apresadas en Portugal gracias al permanente correo que ambas Inquisiciones tenían. En España se detenían portugueses fugitivos y en el reino lusitano a españoles que habían traspasado la frontera temiendo a la Inquisición. Los hombres y mujeres que se arrestaban, serían juzgados en el tribunal eclesiástico más cercano al lugar de su aprensión.
Algunos ejemplos.

<Isabel Méndez, natural de la villa de Alconchel, de 33 años de edad, hija de Antonio López, mayordomo de D. Francisco Simoes, su madre es Leonor Méndez. Estos vecinos de la villa vivían en Abrotes Obispado de Coimbra, fue presa el 14 de marzo de 1599 por prácticas judaizantes, se traslado presa desde Coimbra a Villaviciosa. Salió a Auto de Fe el 31 de marzo de 1599, fue condenada a abjuración de vehementi, cárceles secretas, penas y penitencias espirituales. Lo mismo le ocurrió a una hermana de la anterior rea llamada Leonor López. Fue condenada por judaísmo siendo presa el 2 de junio de 1592, fue condenada en el auto celebrado en la villa de Évora el 12 de mayo de 1596>>.

Fugitivos apresados y condenados en Portugal en nombre de la Inquisición, mientras tanto, en Cheles y Alconchel, la población por orden eclesial tenía que mantener viva la llama de la memoria de los herejes condenados. Por un lado estaban los sambenitos colgados en las diferentes iglesias, y por otro, la representación popular de los Mastros iba a ser, sin duda, el mejor escaparate para denigrar, desacreditar y pisotear la imagen de los condenados y sus familias. Con el tiempo la historia se va tergiversando, sobre todo, por que la misma comienza a salpicar la figura de la Inquisición y la crítica de otros países, hace que se le de a la celebración un cariz diferente. Pero recordemos que la quema de peleles no se hacía solamente en festividades como San Juan donde los Mastros son los protagonistas, también en otras fechas importantes como carnavales se quemaban y se siguen abrasando muñecos como el Pero Palo en Villanueva de la Vera, o la fiesta de las Candelas en Almendralejo, donde las Pantarujas son las protagonistas.

jueves, 2 de diciembre de 2010

DEPORTADOS A MAUTHAUSEN


Los Trece Postergados del Pijama a Rayas de la Comarca de Olivenza


FERMÍN MAYORGA


La Guerra Civil española dentro del contexto histórico contemporáneo, fue uno de los acontecimientos más trágicos vividos por el pueblo español en función de unos ideales políticos y religiosos que marcaron a la sociedad española de forma duradera, sobre todo, por la pérdida de vidas humanas y la devastación que trajo consigo la contienda. Además, tuvo lugar un exilio de dimensiones muy considerables que privó a nuestra sociedad de parte esencial de sus cuadros políticos y sociales así como de su intelectualidad. España, que había estado como nunca abierta a Europa y esperanzada con la experiencia de la II República, sufrió una vuelta atrás que implicó nuestro desligamiento de Europa durante décadas. Pero todavía recién terminada nuestra Guerra Civil hubo ciudadanos españoles que padecieron las consecuencias de un conflicto de dimensiones aun mayores. En su gran mayoría estos españoles eran exiliados que habían abandonado España en 1939 y que contribuyeron a la defensa de Francia contra la Alemania nazi. La derrota francesa llevó a miles de ellos a caer prisioneros del III Reich, conociendo posteriormente un régimen inhumano que llevó a la muerte a la mayoría de los apresados.
Más avanzada la Guerra Mundial hubo más ciudadanos españoles -ahora también mujeres- que sufrieron la deportación desde Francia por su implicación en la resistencia contra el ocupante nazi. Todos estos hombres y mujeres son víctimas tanto de nuestra Guerra Civil como del conflicto europeo, sufriendo en sus carnes el escarnio cruento de la dictadura nazi, pero también de la española, la cual, no dio muestras de proteger a quienes no habían dejado de ser españoles.
Este pequeño artículo quiere unirse al reconocimiento de la España democrática hacia nuestros conciudadanos que padecieron las peores pruebas por haberse empeñado en la defensa de la libertad de su país en España y fuera de ella. En el periodo 1940 - 1945 Europa vivía uno de sus episodios más negros, y en ese marco, transcurrió el camino trágico de los ciudadanos extremeños que conoceremos en este trabajo. Valorar que vivimos en paz y en libertad debe ir de la mano, con hacer presente, que en nuestras sociedades tuvieron lugar hechos como los que estas páginas documentan.
Es ahora en los primeros años de este tercer milenio, cuando aquellos a quienes en algún momento se les llegó a llamar “los olvidados del pijama de rayas”, son por fin reconocidos saliendo del anonimato, al menos lo hacen sus nombres y su memoria, pues ya a estas alturas, son muy pocos quienes quedan con vida. La dictadura franquista tuvo como efecto, que durante casi cuarenta años algunos aspectos esenciales de la historia española reciente quedaran en la sombra o el anonimato. Y aunque, posteriormente, una joven democracia trajese vientos de libertad a España, ha hecho falta llegar a nuestros días para que la vivencia de los hombres y mujeres que sufrieron la tragedia de la “deportación” se haya reconocido, trabajado e impulsado, dentro del contexto de la memoria histórica. Medio millón de españoles, según algunas estadísticas, fueron quienes dejaron por febrero de 1939 la tierra que les había visto nacer. Personas de todas las condiciones sociales, y credos, serían quienes dejarían tras de sí cualquier esperanza que hubiese podido albergar una sociedad moderna y democrática en nuestro país. Esa sed de libertad la llevaron los deportados republicanos españoles a todos los rincones de Europa, dejando incluso, muchos de ellos, su más que marcada y crucificada vida en esa lucha.
Durante el mes de enero de 1939 un contingente numeroso de republicanos españoles, intimidados ante el avance franquista, se dirigieron hacia la frontera francesa. Entre el 26 de enero -a un día de la caída de Barcelona- y el 9 de febrero -cuando los nacionalistas cerraron definitivamente la frontera catalana-, más de 500.000 españoles, primero civiles y militares heridos y luego los soldados republicanos, pasarían por la aduana de Perthus.
El gobierno francés otorgó el derecho de asilo acompañado de un compromiso de prestaciones de trabajo, dictándose un Decreto-Ley de 12 de abril de 1939 fijando las obligaciones de los extranjeros considerados como refugiados o sin nacionalidad, y declarando a los hombres entre 20 y 48 años obligados a proporcionar, en tiempos de paz, prestaciones de una duración igual a la del servicio militar francés
.A los españoles se les ofrecieron cuatro opciones: ser contratados a título individual por patronos agrícolas o industriales, integrarse en Compañías de Trabajadores Extranjeros C.T.E., alistarse en la Legión Extranjera, en los Batallones de Marcha de Voluntarios Extranjeros, unidades militares con mandos franceses o, contratados por el tiempo que durase la guerra. Unos 50.000 españoles fueron adscritos a las Compañías de Trabajadores, generalmente empleados en la construcción de fortificaciones, carreteras, puentes, presas, fábricas de carbón, talas de árboles, etc. En los campos quedaron los hombres mayores, los enfermos, los mutilados, y aquellos considerados peligrosos por su activismo político.
Pero la ansiada tranquilidad que suponía en ese momento y daba el país vecino, se va a ver fragmentada por acontecimientos que convulsionarán de nuevo la vida de los miles de españoles y cientos de extremeños que en ese momento se aposentaban en territorio galo.
En los primeros días de junio de 1940 el ejército alemán deshizo las líneas defensivas francesas y avanzó hacia París. El avance de los alemanes sorprendió a estos republicanos españoles, siendo los primeros que recibieron el impacto de la Wehrmacht cuando las defensas francesas fueron desbordadas en Sedan el 14 de mayo de 1940. Muchos de los españoles que se dedicaron al trabajo de fortificación se vieron transformados en soldados al avanzar el ejército alemán. Por su condición de obreros, éstos no contaban con el estatuto de prisioneros de guerra. Cuando cayeron presos, los alemanes se negaron a reconocerles su condición de militares y como “prisioneros políticos” fueron deportados a Mauthausen.
Los alemanes hicieron prisioneros a unos 40.000 españoles integrados en las Compañías de Trabajo en Alemania y los incorporó forzosamente a sus batallones de trabajo. Fueron internados en Stalags como prisioneros de guerra y conducidos muchos de ellos a campos de concentración como Dachau, Buchenwald o Mauthausen. Otros fueron internados en campos de trabajo de la zona ocupada Calais, Brest, Cherburgo, Rochela o Burdeos. El nuevo gobierno francés de Vichy, no vaciló en ningún momento en mandar a territorio alemán a los españoles -y extranjeros en general- que solicitaban las autoridades alemanas, a pesar de ser plenamente conscientes del trágico destino que esperaría a la inmensa mayoría.
El gobierno franquista dejó a su suerte en una despreciable actitud digna de la más enérgica condena, a todos esos republicanos españoles. Así se demuestra en varios documentos, tales como una carta que la embajada alemana envió al ministerio de Asuntos Extranjeros español, de fecha 20 de agosto de 1940 en la que se pide al gobierno franquista si quiere hacerse cargo de los 2.000 rojos españoles que se encontraban en aquellos momentos internados en Angoulême. En una segunda carta del 28 de agosto, la embajada alemana, además de insistir sobre los mismos refugiados, se interesa también por los más de 100.000 rojos que se encuentran en los campos del sur de Francia y notifican que en el caso de que las autoridades españolas se negasen a acogerlos, los nazis tenían el propósito de alejarlos de Francia. Otras dos notas más, del 13 de septiembre y el 3 de octubre de 1940, redactadas en idénticos términos, demuestran el abandono del gobierno franquista para los refugiados españoles.
El 20 de octubre de 1940, Himmler, jefe de la SS y Serrano Suñer, así como Heinrich Müller, jefe de la Gestapo y el General Franco tuvieron una reunión en Madrid para preparar la entrevista entre Hitler y Franco en Hendaya -23 octubre- y entre otras cosas, tratar el tema de prisioneros españoles en los campos de concentración. Existe un documento de Himmler de orden del Fürher que dice que una parte de los exiliados republicanos en Francia sean llevados a campos de concentración y exterminio. El entonces ministro de Asuntos Exteriores de España Ramón Serrano Suñer, se negó a reconocer la nacionalidad española a los exiliados republicanos que fueron exterminados en gran número en los campos nazis, padeciendo todo tipo de torturas, malos tratos y vejaciones mientras duró su cautiverio. En Mauthausen, se les tatuó su número de preso o matricula en uno de los brazos, se los vistió con el “drilich” (el famoso pijama de rayas) y se los identificó con un triángulo azul y una S, correspondientes a apátrida y a su condición de ser naturales de Spanien-España.
Estos fueron los rojos del pijama a rayas de la Comarca de Olivenza deportados a los campos de exterminios nazis.


COMARCA DE OLIVENZA


ALCONCHEL

Ramón Arboleda Silva

Datos Personales

Nombre de la Persona: ARBOLEDA SILVA, Ramón
Nacido el: 05/01/1913
Población: Alconchel
Provincia/Región/País: Extremadura-Badajoz

Stalag o Prisión

Nombre: XI-B (Fallingbostel)
Número de Prisionero: -

Deportación

Fecha: 27/01/1941
Campo de Concentración: Mauthausen
Primera Matrícula: 5411

Último Destino

Estado: Liberado
Fecha: 05/05/1945

Placido Vargas González

Datos Personales

Nombre de la Persona: VARGAS GONZÁLEZ, Plácido
Nacido el: 17/01/1910
Población: Alconchel
Provincia/Región/País: Extremadura-Badajoz

Stalag o Prisión

Nombre: XI-B (Fallingbostel)
Número de Prisionero: -

Deportación

Fecha: 27/01/1941
Campo de Concentración: Mauthausen
Primera Matrícula: 6694

Último Destino

Estado: Liberado
Fecha: 05/05/1945

ALMENDRAL

Manuel Álvarez Romero

Datos Personales

Nombre de la Persona: ÁLVAREZ ROMERO, Manuel
Nacido el: 16/02/1914
Población: Almendral
Provincia/Región/País: Extremadura-Badajoz

Stalag o Prisión

Nombre: Salzburgo (Wehrkreis XVIII)
Número de Prisionero: -

Deportación

Fecha: 11/09/1941
Campo de Concentración: Mauthausen
Primera Matrícula: 4842

Último Destino

Estado: Liberado
Fecha: 05/05/1945

José Nogales Domínguez

Datos Personales

Nombre de la Persona: NOGALES DOMÍNGUEZ, José
Nacido el: 24/12/1913
Población: Almendral
Provincia/Región/País: Extremadura-Badajoz

Stalag o Prisión

Nombre: XI-B (Fallingbostel)
Número de Prisionero: 86940

Deportación

Fecha: 27/01/1941
Campo de Concentración: Mauthausen
Primera Matrícula: 6068

Último Destino

Estado: Fallecido
Fecha: 27/11/1941

OLIVENZA

Librado Almeida Martínez

Datos Personales

Nombre de la Persona: ALMEIDA MARTÍNEZ, Librado
Nacido el: 01/11/1908
Población: Olivenza
Provincia/Región/País: Extremadura-Badajoz

Stalag o Prisión

Nombre: XI-B (Fallingbostel)
Número de Prisionero: 87303

Deportación

Fecha: 27/01/1941

Campo de Concentración: Mauthausen
Primera Matrícula: 5809

Último Destino

Estado: Fallecido
Fecha: 12/01/1942

Antonio Cayero Vivas

Datos Personales

Nombre de la Persona: CAYERO VIVAS, Antonio
Nacido el: 17/01/1907
Población: Olivenza
Provincia/Región/País: Extremadura-Badajoz

Stalag o Prisión

Nombre: Campos y Prisiones del Reich
Número de Prisionero: -

Deportación

Fecha: -
Campo de Concentración: Mauthausen
Primera Matrícula: 3090

Último Destino

Estado: Liberado
Fecha: 05/05/1945

Raimundo Escudero Bravo

Datos Personales

Nombre de la Persona: ESCUDERO BRAVO, Raimundo
Nacido el: 21/11/1914
Población: Olivenza - San Rafael de Olivenza
Provincia/Región/País: Extremadura-Badajoz

Stalag o Prisión

Nombre: XI-B (Fallingbostel)
Número de Prisionero: -

Deportación

Fecha: 27/01/1941
Campo de Concentración: Mauthausen
Primera Matrícula: 6319

Último Destino

Estado: Sin datos
Fecha: -

Manuel García Jara

Datos Personales

Nombre de la Persona: GARCÍA JARA, Manuel
Nacido el: 20/05/1903
Población: Olivenza
Provincia/Región/País: Extremadura-Badajoz

Stalag o Prisión

Nombre: XI-B (Fallingbostel)
Número de Prisionero: 87091

Deportación

Fecha: 27/01/1941
Campo de Concentración: Mauthausen
Primera Matrícula: 5962

Último Destino

Estado: Fallecido
Fecha: 27/08/1941

Antonio González Álvarez

Datos Personales

Nombre de la Persona: GONZÁLEZ ÁLVAREZ, Antonio
Nacido el: 02/11/1896
Población: Olivenza
Provincia/Región/País: Extremadura-Badajoz

Stalag o Prisión

Nombre: XII-D (Trier)
Número de Prisionero: 24826

Deportación

Fecha: 03/04/1941
Campo de Concentración: Mauthausen
Primera Matrícula: 4044

Último Destino

Estado: Fallecido
Fecha: 29/12/1941


Vicente Hurtado Álvarez

Datos Personales

Nombre de la Persona: HURTADO ÁLVAREZ, Vicente
Nacido el: 10/02/1907
Población: Olivenza
Provincia/Región/País: Extremadura-Badajoz

Stalag o Prisión

Nombre: XI-B (Fallingbostel)
Número de Prisionero: 86973

Deportación

Fecha: 27/01/1941
Campo de Concentración: Mauthausen
Primera Matrícula: 5989

Último Destino

Estado: Fallecido
Fecha: 22/12/1941

José Martínez Rodríguez

Datos Personales

Nombre de la Persona: MARTÍNEZ RODRÍGUEZ, José
Nacido el: 08/02/1901
Población: Olivenza
Provincia/Región/País: Extremadura-Badajoz
Stalag o Prisión

Nombre: XI-B (Fallingbostel)
Número de Prisionero: -

Deportación

Fecha: 27/01/1941
Campo de Concentración: Mauthausen
Primera Matrícula: 6432

Último Destino

Estado: Fallecido
Fecha: 07/07/1941

Gabriel Méndez Sousa

Datos Personales

Nombre de la Persona: MÉNDEZ SOUSA, Gabriel
Nacido el: 18/05/1914
Población: Olivenza
Provincia/Región/País: Extremadura-Badajoz

Stalag o Prisión

Nombre: XI-A (Altengrabow)
Número de Prisionero: -

Deportación

Fecha: 26/04/1941
Campo de Concentración: Mauthausen
Primera Matrícula: 4898

Último Destino

Estado: Liberado
Fecha: 05/05/1945

Aurelio Ramallo Martínez

Datos Personales

Nombre de la Persona: RAMALLO MARTÍNEZ, Aurelio
Nacido el: 22/06/1918
Población: Olivenza
Provincia/Región/País: Extremadura-Badajoz

Stalag o Prisión

Nombre: París - Gare de L´Est (20/12/1943)
Número de Prisionero: -

Deportación

Fecha: 21/12/1943
Campo de Concentración: Neue Bremm
Primera Matrícula: -

Último Destino

Estado: Liberado
Fecha: -

VILLANUEVA DEL FRESNO

Manuel Fernández López

Datos Personales

Nombre de la Persona: FERNÁNDEZ LÓPEZ, Manuel
Nacido el: 24/02/1916
Población: Villanueva del Fresno
Provincia/Región/País: Extremadura-Badajoz

Stalag o Prisión

Nombre: VII-A (Moosburg)
Número de Prisionero: -

Deportación

Fecha: 31/08/1941
Campo de Concentración: Mauthausen
Primera Matrícula: 4349
Último Destino

Estado: Liberado
Fecha: 05/05/1945

Los datos están sacados del Portal de Archivos Españoles en el apartado de monografías y más concretamente, del llamado Españoles Deportados a Campos de Concentración Nazis (1940-1945), cuyas fuentes han sido trabajadas por Benito Bermejo y Sandra Checa en su libro Memorial sobre Españoles Deportados a Campos de Concentración Nazis.

jueves, 12 de junio de 2008

LA SANTA CRUZADA DE LA INDEPENDENCIA EN EXTREMADURA

LA SANTA CRUZADA DE LA INDEPENDENCIA EN EXTREMADURA.

Han sido muchas, las guerras que a lo largo de la historia de España se han promovido en nombre de la fe, una muy “efectiva causa” que ayudara, a que las personas que participaban en ellas estuviesen motivadas en tan cruenta misión. El presente artículo se va a centrar en la guerra de la Independencia, en el mismo vamos a conocer documentos que nos hablaran de acontecimientos vividos por el pueblo llano; sacerdotes que empuñaran armas, y gente de a pié, que enaltecidas en nombre de Dios desde los pulpitos de las Iglesias, van a formar un ejercito muy peculiar. Estos hombres de pueblo, van a ser pieza clave para el desarrollo de información al ejército que defiende a Fernando VII, así como para el desabastecimiento a través de sus incursiones del ejército francés. Partidas de paisanos en principio desarmados, que como buenos conocedores del terreno extremeño van acosar al ejército enemigo con ataques por sorpresa. En sus mentes una idea, luchar contra aquellos que quieren destruir la religión, y a su lado, ensalzando esta idea, hombres de Iglesia dispuestos a enarbolar banderas de la Santa Cruzada, insignia que en los siglos pasados sirvió para vencer a herejes y paganos.
El Rey José Bonaparte no invadió nunca España, la guerra que se provocó después fue motivada por los intereses de la Iglesia católica y Fernando VII, por cierto un personaje que ni su propio padre quería como hijo por alguna que otra traición a la corona de su padre. La iglesia católica durante los últimos 300 años, es decir, desde que se crea el tribunal de la Inquisición en toda España, va atener un poder una fuerza controladora sobre la sociedad. Inquisición tuvimos en Extremadura, tribunal ubicado en Llerena desde donde se controlaba toda sociedad extremeña, todo aquel que pensase de forma diferente a lo establecido va a ser considerado hereje. Comunidades moriscas, judaizantes, brujas, luteranos, bígamos y otros grupos de diferentes ideas, van a sufrir el zarpazo del implacable Santo Oficio extremeño. Cuando José Bonaparte llega al trono, debido entre otras razones, porque Carlos IV no confiaba en su hijo y sabía que la posición de éste influenciado por la Iglesia católica, era la de seguir manteniendo a la sociedad sumisa a golpe de terror inquisitorial; uno de los primeros objetivos del nuevo Monarca es el de abolir la Inquisición, quitándole lógicamente a la Iglesia el poder de control sobre las personas que pensaban de forma diferente y darle la libertad de expresión al pueblo.
Ya en la constitución que se crea en Bayona y que firma D. José Bonaparte dice claramente en uno de sus puntos <> o <> Estos dos ejemplos de servicio al ciudadano, amén de muchos otros, ponen de manifiesto, que dicho Rey no quiere que se siga practicando en España, los terroríficos acontecimientos que se habían podido presenciar en siglos anteriores en nombre del crucificado. Gente extremeña condenadas por la Inquisición de Llerena a la hoguera, a galeras, a ser encerrados en cárceles secretas, azotados con 100 y 200 azotes, desterrados de sus pueblos y difamados de por vida con la cuelga del sambenito que el reo había llevado durante el auto de fe y un 80 por ciento de personas torturadas en el potro, así como otras prácticas de hacer sufrir al ciudadano solo por pensar de forma diferente.
Abolida la Inquisición la Iglesia católica se siente coja, echan de menos el poder de control social que tenían anteriormente, si antes podían amordazar bocas ahora era todo lo contrario. El nuevo Rey había instaurado la libertad de prensa, mientras en épocas de poder eclesial esta, había censurado obras de grandes literatos españoles y extranjeros. La iglesia echaba de menos su añorado poder y para conseguirlo, va a provocar a través de hombres contrarios al nuevo Rey, una guerra en la que va a participar activamente, no solo en lo humano sino también en lo económico. Cuando la guerra se pone en marcha ya no valen buenos ni malos, lo importante es la victoria para quien la consigue; la misión de la Iglesia en esta etapa va a ser, la de movilizar a una ciudadanía inculta desde los pulpitos, anunciando que el nuevo Rey al que llamarán y considerarán intruso, quiere destruir la religión. José Bonaparte sabedor de esta realidad, decreta lo siguiente contra estos movimientos.
Don José Bonaparte por la gracia de Dios y por la constitución del Estado, Rey de las Españas y de las Indias.
Considerando que muchos eclesiásticos y empleados públicos, hallándose ausentes de sus respectivos destinos, contribuyen con su conducta a extraviar la opinión del pueblo haciéndole concebir falsas esperanzas, esparciendo noticias fabulosas, y exponiéndole de este modo a los desastres inseparables de la guerra; y queriendo por nuestra parte hacer cesar los desordenes que de aquí se originan; oído el parecer de nuestros ministros sobre este punto, hemos decretado y decretamos lo siguiente:
Todos los eclesiásticos y empleados públicos, de cualquier clase que sean, que se hubiesen ausentado de sus respectivos destinos desde el día 1 de noviembre del año próximo pasado, se restituirán a servir sus prebendas o destinos en el preciso término de 20 días contados desde la fecha de este nuestro decreto.
Los que pasado dicho término no se presentasen, quedarán en el mismo hecho privados de sus empleos, y sus bienes serán secuestrados. Todo eclesiástico secular o regular que extraviase la opinión del pueblo esparciendo noticias falsas, o induciéndole por cualquier medio a la desobediencia y rebelión contra nuestra Persona y Gobierno, será preso por la Justicia del pueblo donde se hallare, conducido con escolta a esta capital, y juzgado por la Junta criminal extraordinaria, con arreglo a nuestro decreto de 16 de febrero de este año.
Todos nuestros ministros quedan encargados de la ejecución del presente decreto. Dado en nuestro palacio de Madrid a 1 de marzo de 1809. Firmado- YO EL REY-
Una vez que desde los pulpitos junto con gente influyente se crea la alarma general, los ciudadanos se movilizan para perseguir a cualquier francés que se vea por tierras de Extremadura. La guerra ha comenzado, conozcamos episodios de la misma vividos en territorio extremeño, donde podremos ir viendo la movilización de los pueblos, a través de la famosa alarma general que se iba creando en todos ellos por quienes no querían perder el poder sobre la ciudadanía. La misión será la de derrocar a José Bonaparte y llevar hasta el poder a Fernando VII, de esa forma la Iglesia recuperará de nuevo su perdido poder, y restablecer como así se ejecutó por Fernando VII el Tribunal de la Santa Inquisición. Los documentos que presento pertenecen en su mayoría a aquellos que luchan contra José Bonaparte, por todo lo cual se verá en ellos el aura de reconquistar España en favor de La Santa Cruzada.
Conociendo los Generales el avance de las tropas francesas hacia Extremadura y Andalucía, desde el Real Alcázar de Sevilla se dictamina un bando que se va a repartir por todas las juntas regionales. El edicto va a ser crucial para que los hombres y mujeres de Extremadura formen cuadrillas o partidas dispuestas a frenar al enemigo francés, el contenido del escrito era claro y contundente.

Como al haber continuado los franceses sus irrupciones y adelantándose a puntos que no debían ocupar, y estando las poblaciones abandonadas y amilanadas en los pueblos, sin ofrecer ningún tipo resistencia, pedimos a los comisarios se dignen movilizar a los paisanos para que estos se enfrenten al enemigo francés. El hambre en las poblaciones es mucha, y quizás sea una de las razones para que se sientan obligados a pelear. Uno de los principales cuidados de los comisarios será el convencer a los pueblos, de que la guerra moral es la más temible para el enemigo, y la que más funesta puede serle. Pues está demostrado que en lugares donde los paisanos han hecho resistencia en nombre de la fe, los franceses han demostrado su cobardía olvidando su decantada táctica.
Por lo mismo deberán disponer de la gente más a propósito para ello, formando partidas sueltas de suficiente fuerzas, las cuales recorriendo los puntos inmediatos al enemigo, impongan e impidan las correrías que hacen en los pueblos los franceses robando víveres y saqueando las casas de los vecinos. Que dichas partidas de paisanos protejan los caminos, eviten del enemigo la intercepción de la correspondencia y las postas, y proporcionen a nuestros ejércitos, justicias y pueblos las noticias que convengan.
Para alentar a estas partidas, se dará cuenta a su Majestad de los individuos que hubieren sobresalido en este servicio, así como los pueblos y personas que hubieren hecho una resistencia gloriosa distinguiéndose con alguna acción sobresaliente. A estos pueblos y personas se les decretará el premio correspondiente, pues la Junta Suprema se complacerá en distinguir y considerar las muestras extraordinarias de valor y patriotismo.
Real Alcázar de Sevilla 29 de diciembre de 1808

Si por un lado se animaba a los hombres de pueblo a través de los bandos, lo mismo se hacía con los sacerdotes y religiosos dispuestos a luchar por la salvación de la fe católica. La Iglesia tenía una misión en esta guerra, derrotar las ideas liberales de José Napoleón, hasta Extremadura llegaban noticias de quema de conventos, palacios episcopales y destrucción de todas las casas inquisitoriales del reino. Napoleón había abolido la Inquisición, la Iglesia tenía que frenar el avance según esta, de un intruso ateo que la estaba saqueando, para ello puso todos sus medios a disposición de Fernando VII, dinero, e incluso miembros del clero dispuestos a dar la vida por la causa del crucificado.
Desde Alburquerque se iba a lanzar un edicto que iba a poner en movimiento a toda la Iglesia extremeña, el redactor de dicho bando va a ser un carmelita descalzo llamado Fray Manuel de Santo Tomas. En el mismo, se anima a los hombres de Iglesia que defiendan como verdaderos seguidores de Cristo la causa de le fe en tierras de Extremadura, el edicto dice lo siguiente.

En virtud de los decretos expedidos por la Suprema junta Central Gubernativa del Reino promulgados en esta provincia y plaza de Badajoz, se han presentado varios ecónomos para organizar “La Alarma General” autorizándola con su presencia, dando ejemplo de valor, fidelidad y constancia en defensa de nuestra santa religión, y de nuestro soberano Fernando VII, y la defensa de la patria para los seglares. El Excelentísimo Señor D. Juan Hernández vocal de la Suprema Junta de esta provincia y su comisariato, para verificarla en obsequio de su comisión con vista de los superiores Señores Generales, se le han comunicado tales acciones. Y deseando que éstos valerosos y leales Sacerdotes no sean confundidos con el vulgo de los seglares, antes bien, se les debe tener todo el respeto y veneración por su celo y patriotismo religioso que han manifestado, en el mismo hecho de haber desplegado para tomar las armas. Hay que valorar sus manos, que estaban hasta aquí reservadas y consagradas para sacrificar únicamente al Dios de los ejércitos, y celebrar los augustos misterios de Nuestra Santa Religión, se ha acordado lo siguiente.
Que todos los sacerdotes, así seculares como regulares y ordenados, “in sacris” que se presenten o se hallan presentado a su excelencia para tomar las armas, sean distinguidos con cruz roja de paño grana o de seda. Que conste de dos brazos iguales, cada uno como de dos pulgadas, a corta diferencia con los remates negros, guarnecida del rededor de cordoncillos de plata, cuyo distintivo ha de usar vitaliciamente, colocando en la hoja izquierda de la chaqueta o casaca de uso.
Todos los sacerdotes y eclesiásticos que se presentaren a su Excelencia, serán socorridos con la ración correspondiente a su estado, y mirados en todo por la graduación de oficiales, esperando como espera su Excelencia de su influjo y ascendiente sobre los seglares que lo interpondría, animándolos y esforzándolos con toda energía, alarma vigorosa, y eficaz defensa de la religión y la patria; según su estado le competa tanto en sus palabras como en todas las acciones que se ofrezcan a vista del enemigo.
Previene y manda estrechamente su Excelencia a todos los paisanos armados, que bajo la pena de ordenanza militar tuviesen y exhiban el respeto y honor debido a los sacerdotes instruidos que sean de este decreto.
Su Excelencia ofrece elevar a la superior noticia de la Suprema Junta de esta provincia, todas las acciones gloriosas de heroísmo y valor que ejecutaren los eclesiásticos, con objeto de que sean premiados con arreglo a sus circunstancias y servicios. Por todo lo cual mando y ofrece su Excelencia practicar en nombre de la Suprema Junta de esta Provincia.
El marqués de Monsalud - Alburquerque- 24- de abril de 1809

Tras estos edictos la población se iba a movilizar en nombre del Dios de los ejércitos, miles de ciudadanos extremeños van a participar en distintas correrías sacando partido de su trabajo y poniendo en evidencia a los seguidores de José Bonaparte. Desde Badajoz y con fecha 24 de abril de 1809, el Marques de Monsalud va a escribir al que él considera su Rey Fernando VII, contándole los avances tenidos con las guerrillas de paisanos y los cruzados sacerdotes. En este documento no solo va a valorar el Marqués a éstos, sino que para el buen funcionamiento de los guerrilleros locales y sentirse éstos identificados en su lucha por una bandera, le van a proponer al rey como debe ser la misma.

En el mayor de los peligros, tenemos el consuelo de que no vague disposición alguna de defensas, la necesidad nos inspira continuamente recursos eficacísimos, que corresponden a nuestros decididos deseos; tales son los tercios de paisanos, cuyo entusiasmo hemos hecho renacer hasta el punto de conseguir que el enemigo sujete suS ladronas y asesinas correrías. En Nogales, y al cuidado de los vocales D. Juan Pacheco y D. Antonio Murillo, se han reunido más de tres mil hombres armados de escopetas y chuzos, a quién acompaña igualmente seiscientos montados en yeguas y mulas con diferentes clases de armas. El aumento diario de patriotas en tierras de Extremadura, crece con tanta velocidad que llena de placer a todo honrado español y ya se miran los felices resultados de semejantes tercios. El 18 del corriente, hicieron huir al enemigo que no pudo eximirse de tener algunas muertes en las inmediaciones de Solana, en ella se hicieron dos prisioneros y se apoderaron del vino de los franceses y otros efectos, no teniendo la partida de paisanos desgracia alguna.
Con el mismo interesantísimo objeto, ha salido el vocal D. Juan Hernández, que con fecha de ayer, nos dice que acordamos lo que manifiesta la adjunta copia.
Para completar esta obra patriótica, y reclamando banderas tan dignos extremeños, que subsistirán en su empeño a proporción del riesgo provincial, hemos determinado ponerlas en cada tercio con una cruz en el fondo de el tafetán. No dudamos de la correspondencia de nuestros constantes desvelos, que elevamos al conocimiento de Vuestra Majestad para su satisfacción.

Dios Guarde a Vuestra Majestad muchos años. Badajoz 20 de abril de 1809. Firmado D. Francisco María Rieros y el Marqués de Monsalud Andrés González Pacheco.

Por muchos pueblos de Extremadura se estaban formando partidas en pro de la causa, la misión de el vocal Juan Hernández, era la de alarmar a las poblaciones para que en estas se formasen partidas; una vez formalizadas las mismas, llevarían como estandarte por los montes y caminos extremeños la bandera con el símbolo de la cruz, toda una motivación para enfrentarse en la lucha.
Juan Hernández, en una carta dirigida desde Alburquerque a la “Junta Suprema de Gobierno” de esta provincia, va a contar las vicisitudes vividas en pueblos como Villar del Rey. Pero dejemos que sea el propio documento, el que nos narre los acontecimientos vividos en Alburquerque y sus cercanías, Juan Hernández iba a alarmar a los vecinos de la villa y la respuesta de éstos fue masiva.

Excelentísimo Señor: habiendo llegado a las siete de la noche del día 15 del presente mes a esta villa de Alburquerque, inmediatamente me hice presente en la Junta de Armamento de dicha plaza, la misma se mostró con muchos deseos de alarmar a la población, como al resto de los demás pueblos de estas inmediaciones. Al día siguiente mandé echar un bando y poner edictos para que, concurrieran alistarse bajo las penas que tiene establecidas esa Suprema Junta, a aquellos que no obedezcan sus órdenes; las que ejecutare contra aquellos que no demuestren amor al bien público, no haciendo falta tales menesteres porque han sido más los buenos patriotas que los malos. En el día cuento en la villa de Alburquerque con más de 400 hombres armados, y hoy en la tarde pasaré por San Vicente para alarmar a dicha población, de la que me han avisado, que están pronto a reunirse unos 300 hombres o más con bastantes caballos y yeguas. El día 17 estuve en Villar del Rey antes de salir el sol, en el que impedí llevasen las raciones a Montijo para los franceses, en cuyo pueblo había muy pocos vecinos, en el día de hoy espero de su reunión a el pueblo, y de los que se presenten armados según quedó encargado aquella justicia. Para esta operación me acompañaron 50 hombres armados de esta plaza, y entre ellos muchos frailes y clérigos de los que salgo acompañado esta tarde para San Vicente.
Espero que Vuestra Excelencia me remita 50 o 60 espadas para los que han de servir a caballo, pues pienso juntar unos 250 caballos, así como tres sargentos o algún cabo de buena conducta, y en el día nos está haciendo falta un trompeta, son muchos los frailes y clérigos que quieren ser usares. E n La Codosera, hay algunos dependientes de rutas, que según noticias, éstos no hacen ningún servicio en dicho pueblo sino más bien perjuicios en los sembrados de la villa. Por este motivo hago ánimo de quitarles los caballos y armas, dándoselas aquellos que quieren servir con buena voluntad a la causa patriótica, siempre que Vuestra Excelencia lo tenga por conveniente. En espera de las órdenes de su majestad para su cumplimiento, Dios guarde a V.E. muchos años. Alburquerque 18 de octubre de 1809.

La respuesta no se hizo esperar, y la contestación fue la siguiente.

Badajoz 19 de abril de 1809. La junta Suprema de gobierno de esta provincia ha resuelto, se contente al Excelentísimo Señor D. Juan Hernández vocal de esta Junta, que se informe reservadamente para averiguar si los guardas que se encuentran en la villa de La Codosera, están empleados en conducir pliegos u otras diligencias del Real Servicio; y no resultando tener destino alguno les prevendrá se presenten inmediatamente en esta capital a disposición del Señor Intendente. También le comunicamos que en el día de hoy, no se le puede remitir el trompeta que reclama por no haberlo, pudiendo adoptar para las señales que convengan hacerse el caracol u otro instrumento equivalente. Inmediatamente les serán entregadas las espadas que piden, y también algunos soldados instruidos, que puedan habilitarse y hacer las veces de sargento y cabos para la organización de las tropas de su mando. Firmado Riesco.

Claro ejemplo de que a las partidas de paisanos había que armarlas, y tener lo necesario para su buen funcionamiento y defensa, las cosas iban funcionando despacio pero eficazmente. Con fecha 22 de abril de 1809 el Marqués de Monsalud y Juan Hernández, van a escribir a su Majestad para dar noticias de las partidas de paisanos y su buen funcionamiento.

Para dar a V. M. noticias de los progresos de nuestros anhelos en defensa de la patria, trasmitimos que, conviniendo ser uno de los medios más eficaces para batir al enemigo en esta provincia una alarma general con el carácter de religiosa, por serlo así la cusa que defendemos mediante la lapidación que hacen los franceses a los objetos sagrados y profanos de nuestro reino, se han formado hasta ahora en Extremadura tres cuerpos de paisanos armados, al mando de tres vocales de esta junta. Estos llevan por insignia la bandera de la Santa Cruzada, con que en otros siglos pasados se persiguió y se venció a los herejes y paganos. Según los últimos partes, se han rechazado repetidas veces al enemigo, cogiéndoles prisioneros y despojos, libertando los pueblos a las contribuciones que piden los franceses; y obrando ofensivamente con tanta actividad que se desconcierta las operaciones del enemigo, continuando estos valientes extremeños con el mayor celo y patriotismo.

Dios guarde a V.M. muchos años. Badajoz 22 de abril de 1809.

En este documento ya se habla de acciones importantes contra las tropas francesas que ocupan muchos pueblos extremeños, en el siguiente documento vamos a conocer una incursión de guerrilleros paisanos que apoyados por otras tropas van a darle un buen susto a un importante números de soldados franceses. Desde Nogales el Marques de Monsalud escribe al Rey con fecha 2 de mayo de 1809, en su carta cuenta los acontecimientos sucedidos en Feria y otras villas de la zona, así como la nueva petición de armas y dinero para poner en pie tan dignísima obra de liberación de la patria.

…inmediatamente empecé a tomar todas las noticias conducentes para el mejor arreglo de este pelotón de paisanos, y poderlos subdividir en tercios que es el más análogo a su característica, y que considero más a propósito para las correrías contra el enemigo. Incomodándole e interceptándole víveres, y no dejarle tener ningún descanso en los diferentes pueblos que por desgracia ocupan. Así se ha empezado a verificar ya, pues habiéndose presentado a mis avanzadas, con fecha 30 de abril último, un paisano a quien obligaron los franceses a llevar una orden de su comandante en Santa Marta, por la que pedía raciones a la villa de Feria, amenazándola que si al otro día no se las llevaban irían con un fuerte destacamento a por ellas. Dispuse sin la menor dilación que el teniente de la compañía de tiradores paisanos D. Félix Sánchez Salinero, y el alférez del batallón de cazadores de Zafra, D. José Asensio, con 30 hombres de su batallón, 20 de dragones de Cáceres y algunos paisanos armados, fuesen a dicha villa de Feria para impedir su saqueo y escarmentar al enemigo. Tuvo tan buen efecto esta providencia, que a cosa de una legua de este punto se encontraron con una partida de 25 dragones franceses con los que se batieron. Fue tan feliz el resultado, que se pusieron los enemigos en una precipitada fuga habiéndole cogido 4 prisioneros, uno de ellos bastante herido. Se les cogió seis caballos dejando a demás uno muerto en el campo, diferentes armas, 8800 reales en dinero, cuatro relojes, un vaso de plata y cruces, no habiendo sufrido nuestras tropas ni la más mínima lesión. Los prisioneros mandé fuesen llevados sin detención a la laza de Badajoz, y que todo los demás efectos se vendiesen y repartiese su importe entre todos los individuos que se hallaron en la acción.
No puedo menos de hacer presente a V.M. el vigor que reina en estos paisanos, y los deseos que tienen de que se les presente ocasión de batirse con el enemigo, pero Señor, son como 156 paisanos tan solo los que tienen armas de fuego, y los restantes están armados de chuzos, arma a propósito para defender un punto para petado, pero no para batirse a cuerpo descubierto. De los pocos paisanos montados que no pasa su número de 186, lo están en yeguas y jacas, pero al natural conforme se usa en este país; y la única fuerza que tengo disciplinada consiste en una compañía de cazadores de Zafra algunos hombres del regimiento dragones de Cáceres, aunque con tan cortos números, me prometo sin embargo cuando se presente la ocasión, que todos haremos un esfuerzo para hacer ver al enemigo el valor y patriotismo que reina en los valerosos extremeños; y si ser posible fuese que de la plaza de Badajoz se me pudiesen reunir aunque no fuesen más que 2000 hombres disciplinados, con unos doscientos o trescientos caballos, me prometía desalojar a los enemigos de Santa Marta, y los otros diferentes puntos que ocupan los enemigos en corto número por estas inmediaciones, como verá V.M. por la adjunta noticia que acompaño.
En fin, Señor, mis deseos son defender la patria como leal vasallo, y no omitiré diligencia alguna, para que en este punto que se me ha confiado se defienda, arrolle al enemigo interceptándole los víveres, e impedir sigan el saqueo en los pueblos que hasta ahora no han sido saqueados. Estoy trabajando incesantemente día y noche, para poner estos paisanos en términos que parezcan militares, y puedan hacer el servicio con algún conocimiento.
Hoy los hice formar, y los exhorte a que todos contribuyeran y se prestasen a defender hasta perder la última gota de nuestra sangre, en la justa causa que nos anima, y para mañana tengo dispuesto hagan el juramento solemne de fidelidad, como la primera base de todo militar.
También he oficiado a toda la justicia de los pueblos circunvecinos, exhortando la alarma general la cual va surtiendo muy buenos efectos, por cuanto diariamente se van presentando en este punto infinidad de paisanos, pero sin armas.
No puedo menos de recurrir a V.M. para que mande se conduzcan a este punto algunos fusiles como también dinero para poder sostener y atender a lo mucho que cada día ocurre, pues la plaza de Badajoz considero no me lo puede facilitar, y a la alta penetración de su Majestad conocerá cuan indispensable son los dos auxilios que con toda sumisión pido.
Nuestro Señor guarde la importante vida de S. M. muchos años. Nogales 2 de mayo de 1809.
Señor: El Marqués de Monsalud.

Mientras tanto el Rey legitimo José Bonaparte, conocedor de los movimientos de hombres captados para la guerrilla en territorio Nacional a través de la alarma general, dictamina un decreto en el que dice:
Toda la persona que se aprehendiese y justificare ser gancho, así de soldado como de paisano para el servicio de nuestros enemigos, sufrirá la pena de horca, y sobre la puerta de la casa de su domicilio se colocará una tarjeta que declare su delito y castigo.
Todo individuo por cuyo auxilio, inteligencia o disimulo se hubiere enganchado algún soldado o paisano para el servicio del enemigo, sufrirá igual pena de horca si fuere paisano, o la de ser pasado por las armas si fuere militar.
El soldado o paisano, que seducido para pasar al servicio enemigo se delatase voluntariamente, será indultado de la pena que le corresponde, y el seductor o gancho sufrirá la pena señalada.
Palacio de Madrid a 24 de enero de 1809. Firmado YO EL REY.

Nuestro siguiente documento prueba que necesaria era la organización en los pueblos de las partidas de paisanos, hasta Alburquerque va una carta escrita de puño y letra desde la villa de Casas de Antonio del general francés Villorte. En ella se insta al Alcalde de Alburquerque, para que éste, mande a la dicha villa donde se encuentran la tercera división de tropas del enemigo 720 raciones de pan. La contestación del Alcalde en nombre de la población no se hizo esperar, pero mejor que sea el documento el que nos narre lo acontecido.

Después de la orden de su excelentísima el general Villorte, se manda al Señor Alcalde de Alburquerque que mañana a medio día mandará a la villa de Casas del Antonio -720- panes de a tres libras cada uno. Si por acaso no se ejecutara la presente orden, se mandará rápidamente una guarnición francesa para una ejecución militar.
Villa de la Casa del Antonio 25 de abril de 1809. Le Comisaire de Guerres Bourgoui.

Desde luego la contestación del pueblo de Alburquerque no se hizo esperar, al día siguiente dirigirán a través de su Alcalde Juan Hernández una carta demostrando al ejército francés su valentía y coraje, anta tan agresiva amenaza.

Alburquerque- 26-de abril- de 1809.

Señor comisario, el pueblo de Alburquerque no conoce otra autoridad más legítima que la de su Monarca Amado D. Fernando VII, a quién defenderán en estas sus fuertisimas murallas. Que estamos deseando ver las águilas de rapiña francesas, para darles las 720 raciones de pan con las bocas de sus cañones.
De todos sus habitantes

Una contestación plausible y patriótica, que hará que los franceses, se intenten vengar de lo dicho en dicha carta, en otra villa cercana a Alburquerque. Los franceses van a sorprender a la población de Villar del Rey a horas de la noche, al no haber en dicha Villa ningún ejército para defenderse de la intrusión del enemigo, van a ser los propios vecinos y al final los paisanos de la plaza de Alburquerque los que hagan retroceder como dice el documento a las águilas de rapiña francesas. Pasemos a conocer los acontecimientos que se vivieron en dicha población, el mismo día, que el Alcalde de Alburquerque contestó al General francés Villorte.

El 26 a las dos de la madrugada tuve aviso de Villar del Rey, de que los enemigos habían penetrado hasta allí, y que aquellos naturales se defendían con la mayor valentía. Los mismos pedían auxilio a esta Plaza, inmediatamente hice tocar generala en este pueblo, quedé a la gente formada con la partida de caballería al mando del alférez D. Gabriel Corrales, y algunos eclesiásticos. Salí para Villar del Rey donde encontré la gente en movimiento, las cuales iban a ser dispersadas y con ello desamparar al pueblo por parte de las tropas enemigas. Mi presencia con el auxilio de tropas y algunas providencias, enaltecieron a aquellos naturales que prometieron morir antes que abandonar la justa causa de su defensa. Yo les prometí todo mi auxilio, arreglando el modo de que se les diera raciones capaces de sostenerse, y una ayuda para las mujeres e hijos. Allí supe que los franceses en número de 40 caballos, habían penetrado hasta los arrabales, el pueblo no pudo contener y salió con entusiasmo, pero se precipitó, y antes de tiempo le disparó algunos escopetazos. El cobarde enemigo contestó con algunos tiros poniéndose en precipitada fuga, la oscuridad de la noche les proporcionó librarse con sus caballos, a pesar de todo fueron perseguidos unas leguas por nuestros valientes paisanos, y al frente de ellos el cura párroco de Villar del Rey, que es seguramente un buen comandante. El mismo Párroco organizó y armó a la gente del pueblo, y el resultado de esta acción ha sido un dragón muerto con un caballo también muerto, algunas armas con sus municiones y otras cosas que se encontraron en el camino.
Se me ha presentado el capitán D. Francisco Zuarnayar, que conduce una partida de paisanos de 80 hombres dispuestos pero desarmados, me ha parecido que en vista de los movimientos del enemigo era muy conveniente detenerle en esta plaza por algunos días, y servirnos de sus fuerzas en caso de ser atacados. Esperamos que su Señoría nos mande algunos fusiles para poder armar a toda esta gente.
Como verá su Majestad en el pliego que recibí ayer de un vecino de las Casas de D. Antonio, en el cual se pedía las 720 raciones de pan por parte del general francés, vera que en mí respuesta no temo a los enemigos, y al conductor de dicho pliego lo tengo arrestado, para evitar que el enemigo sepa nuestra situación y fuerzas.
Dios guarde a Vuestra Excelencia muchos años. Alburquerque- 27 de abril de 1609.
Juan Hernández.
De momento las partidas dirigidas desde Alburquerque y Nogales, estaban aportando a la cusa de la guerra, un gran éxito en los alrededores de dichas plazas; el Marqués de Monsalud por un lado, y Juan Hernández por otro, estaban creando problemas al enemigo francés cuando éstos, se acercaban a una villa para saquearla. Conozcamos a continuación algunos pueblos que estaban ocupados por las tropas de José Bonaparte e, y la totalidad de hombres del ejército de dicho Rey que ocupaban dichas villas.

Noticias de las fuerzas enemigas que ocupan los pueblos que a continuación se expresan.
En la Fuente del Maestre hay 1500 hombres de infantería y caballería, siendo de la primera arma la mayor parte, todos se hallan dentro del pueblo con dos obuses y dos cañones pedreros o de montaña.
En Villalba 90 hombres de caballería, y están situados fuera del pueblo en unos cañaverales que están detrás del castillo.
En Santa Marta 300 o 400hombres de caballería, y están situados en unos olivares detrás de la Iglesia, y algunos dentro del pueblo.
En el Aceuchal 600 hombres de caballería con cuatro violentos, advirtiendo que la infantería que había en esta villa pasó a la de Fuente del Maestre.
En Almendraljo de 400 a 500 hombres de infantería, y como unos 90 son de caballería.
En Mérida de 1600 a 2000 hombres de infantería.
No pasan de 20.000 hombres los que tienen repartidos en los diferentes pueblos de la provincia de Extremadura, incluso 3000 de caballería.

Nogales 2 de Mayo de 1809. El Marqués de Monsalud.

Los jefes de partida de paisanos en Extremadura, seguían en sus trece de seguir recordándole al rey sus necesidades en armamento para las milicias de los pueblos. El Marqués de Monsalud volverá a escribir al rey pidiendo le mande fusiles para sus hombres, ya que será de mucha más efectividad todas las operaciones dirigidas contra el ejército francés.

El Marqués de Monsalud encargado del mando y organización de los tercios de paisanos, que se arman en Extremadura para contener las correrías del enemigo e incomodarles en todo los puntos que ocupa, hace presente a su Majestad, que los esfuerzos y operaciones de esta nueva milicia serían muchos mayores, si se les pudiese proporcionar el competente número de fusiles. Y como su Majestad considera muy conducente, facilitarles todos los auxilios que sean compatibles con las circunstancias, para sacarles todo el partido posible al valor que demuestran los paisanos extremeños. Por todo lo cual pido, nos sean facilitado armas y caballos para poder llevar acabo tan justa causa.
El Marqués de Monsalud.



La verdad que la actitud de marearle la cabeza al rey con unas necesidades tan básica, comenzaron a dar sus frutos, con fecha 5 de mayo el Marqués de Monsalud va a recibir una carta del rey, en la cual el Monarca expresa su satisfacción por todos los acontecimientos, así como la aprobación de caudales para armar las milicias extremeñas.

Las disposiciones que V.E. ha tomado para organizar en tercios, los paisanos que se van reuniendo para resistir al enemigo, impedirán las correrías y salvar de sus atroces rapiñas los pueblos que han tenido la fortuna, de no haber sido visitados por esos forajidos. Todo lo pedido ha merecido la aprobación de su Majestad, convencido de que el orden y la disciplina son las bases de toda fuerza militar, y que el valor del hombre que pelea dirigido por un jefe activo y talentoso, es capaz de todo. No duda que V. E. dará gran impulso a sus operaciones, y se hará digno de la gratitud nacional y de su Majestad, el cual proporcionará todo los auxilios que pueda a cuyo fin comunico en esta misma fecha. Se ha comunicado la correspondiente cedula al Ministerio de Hacienda y Guerra para facilitarle caudales y armas, y su majestad tendrá mucha satisfacción en colocar a V.E. en el número de los primeros beneméritos de la patria. Así ha acordado su Majestad lo diga a V.E. como lo ejecutó para su Inteligencia y gobierno, en contestación de su papel de 2 del corriente.
Alcázar de Sevilla 5 de Mayo de 1809.

Una vez recibida la orden de aprobación, solo queda esperar la venida del armamento, este llegará desde Portugal, y el encargado de traerlo será D. Joaquín de Ibarra.

El Rey nuestro Señor D. Fernando VII, en reunión de Junta Central Suprema de Gobernación, ha tenido bien nombrar al coronel de artillería D. Joaquín Ibarra, para que pase a Lisboa en cargado de comprar fusiles útiles para nuestro ejercito. Lo participo a V.E. de real orden para su inteligencia y gobierno. D. Fernando VII.

Una vez tenido el armamento, las partidas de paisanos quedarían armadas y dispuestas a luchar junto al ejército español, Ingles y portugués, en favor de la Santa Cruzada y en contra de los enemigos franceses. Las guerrillas de paisanos extremeños iban a ser consideradas vitales en toda la lucha por la liberación de Extremadura, su coraje y tesón a favor de la Santa Cruzada fue reconocido por Fernando VII. Las partidas extremeñas estuvieron a una altura envidiable, y sirvieron de ejemplo para que en otros lugares de España se siguieran la misma organización. Sin duda documentalmente hablando, las partidas más sonadas fueron las de Juan Hernández ocupando la zona de Alburquerque y pueblos cercanos, y la de D. Antonio Murillo, que ocupaba toda la zona de Nogales y sus pueblos vecinos, sin olvidarnos de la cabeza visible de todo esto, el Marqués de Monsalud.
Pero mientras estos acontecimientos sucedían, el rey José Bonaparte conocedor de todos los hechos, intentaba romper esa unidad de la masa local con decretos a favor de los hombres que formaban las guerrillas. Hasta los pueblos de toda España llegaban noticias de que el Rey José, ofrecía plaza en el ejército Real y gratificaciones respectivamente a todo individuo que estuviese defendiendo las tropas insurgentes y se presentare voluntariamente. Desde Almagro con fecha 14 de enero de 1810 se va a lanzar dicho decreto, el mismo decía lo que sigue.

Don José Napoleón por la gracia de Dios y por la Constitución del Estado, Rey de las Españas y de las Indias.
Los enemigos de la felicidad de España, habiendo perdido toda confianza en sus armas, apelan al error y al engaño, persuadiendo a los que ahora militan en su servicio que serán maltratados y obligados a servir fuera del país, si se someten.
Queriendo que se haga Notorio y público el modo con que serán acogidos los que se presenten, y aceleren la época del completo sosiego de los españoles, hemos decretado y decretamos lo que sigue:
1. el individuo militar que voluntariamente se presentare, sea de la clase que sea, podrá retirarse a su domicilio, si lo tuviere en provincia ya sumisa, y si no, siempre que respondan por él personas abandonadas.
2. El que en igual caso prefiera continuar el servicio, será admitido y colocado en las tropas nacionales, y arma en que sirve, con su mismo empleo.
3. Los soldados que se presenten trayéndose caballo o armamento recibirán por aquel si fuera de servicio, 500 reales, 60 por un fusil o carabina, y 20 por cada pistola.
Nuestro Ministerio de Guerra queda encargado de la ejecución del presente decreto. Firmado –YO EL REY- Por S. M. su Ministro Secretario de Estado-Firmado- Mariano Luís de Urquijo-
Las guerras se ganan a veces en el campo de batalla, pero no es menos cierto, que con leyes y decretos se puede paralizar a mucha población ante el miedo evidente de que se les secuestre sus bienes. El siguiente decreto del Rey José, intentara frenar a todos aquellos que se apunten a favorecer la causa de Fernando VII, para ello utilizará la amenaza.

Don José Napoleón por la gracia…
Informado de que entre los habitantes a quienes los sucesos de la guerra han alejado de sus hogares, hay algunos que huyen con la intención evidentemente culpable de calumniar la conducta de las tropas que mandamos, y de mantener a los pueblos de donde se retiran, y aquellos adonde van, en los funestos errores que les han inspirado nuestros enemigos con el objeto de prolongar las turbulencias que tienen asolados estos países.
1. En cada pueblo ocupado por el ejército, se formara una comisión de tres miembros: el Alcalde será individuo de dicha comisión, y la presidirá.
2. Formará una lista de los propietarios ausentes.
3. Dispondrá del producto de los bienes raíces, y de los muebles y efectos pertenecientes a las personas ausentes, para ocurrir a los gastos extraordinarios de guerra, y aliviar de estas cargas a los habitantes que hubiesen permanecido con confianza en sus hogares.
4. los curas y cualquier otro empleado civil o militar que hubiese huido, serán reemplazados provisionalmente; y si 8 días después no hubiesen vuelto a sus puestos, se les considerará como los que han abdicado, y se proveerá a su reemplazo definitivo.
5. el mismo término se concede a los habitantes que se hayan fugado. No se admitirán las reclamaciones que puedan hacer sobre las disposiciones de las ventas de sus bienes hechas durante su ausencia.

Mientras tanto la Iglesia aprovechando la razón del crucificado, seguía haciendo su papel de motivar a las masas en pro de la causa de Fernando VII Y sus intereses particulares, el ejemplo más claro lo tenemos en el siguiente documento. Desde los pulpitos se motivaba a las personas para que fuesen fervientes defensores de la causa de la fe, pero también lo que se decía en el templo se sacaba a la calle a modo de bando.

BANDO A LA POBLACIÓN DE LLERENA

La valerosa nación española a despertado de su letargo; empieza a sacudir el infame yugo que la oprimía. Sus votos respiran unanimidad. Nuestro amado Fernando VII, es el objeto de sus aclamaciones. Nuestra religión nos llama a voces. Nuestra patria nos interesa. Ahora se necesita de vuestro valor y de vuestro patriotismo. Excededlo: tomad parte en la augusta bandera, que lleva por insignia a VUESTRA PATRONA. Volad a la defensa de la causa más justa; y que la posteridad señale vuestro nombre con el elogio que se adquiere con el mérito, la virtud y el valor: y que vuestros descendientes cuenten la gloria que seguramente vais a adquirir entre los laureles de los siempre vencedores, y nunca vencidos vuestros compatriotas. Arrostrad los peligros. Caminad con frente serena a la victoria, que os debe anunciar el estandarte que enarboláis, cuyo emblema es la religión, un Rey adorado, y una patria afligida.
Llerena 6 de julio de 1808


Espero que estos datos, contribuyan a un mejor reconocimiento de una realidad histórica que alberga muchos mitos, mitos creados por intereses determinados, que a veces utilizados desde ciertos poderes fácticos, contribuyen a confundir y desnaturalizar la verdadera historia de España.

FERMÍN MAYORGA.

viernes, 6 de junio de 2008

SITIO DE OLIVENZA

SITIO DE OLIVENZA.

Los presentes documentos son decisivos para conocer los últimos movimientos de los franceses en la villa de Olivenza, el primero a presentar nos dará información sobre los trabajos de las tropas al servicio de Fernando VII que sitian Olivenza. El segundo nos mostrará la marcha de las tropas francesas, y todo lo que hicieron en la villa antes de marcharse.


CARTA DEL EXCELENTÍSIOM SEÑOR MARTÍN DE LA CARRERA DIRIGIDA AL EXCELENTÍSIOM SEÑOR JEFE DEL ESTADO MAYOR GENERAL.

Cuartel general de Valverde de Leganes. 15 de abril de 1811

Excelentísimo Señor: ayer vino el cuartel general a este pueblo donde nos recibieron con los testimonios de mayor alegría. Al paso por las inmediaciones de Olivenza pude ver la situación de las tropas aliadas que atacan dicha plaza, las que se hallan ocupando una obra avanzada de la misma plaza abandonada por los sitiados donde los ingleses tenían al concluir una batería de 4 piezas de 24, que ya tenían allí, y que debían obrar la noche anterior: esta obra dista de la plaza 70 u 80 toesas, así es probable dure poco la resistencia. La guarnición no pasa de 300 hombres, y solo tiene 2 piezas de a 12 útiles, y 32 de a 4; anteayer al llegar a Jurumeña encontramos 56 soldados nuestros a quienes la misma mañana echaron los enemigos de Olivenza, y se encontraban allí curándose las heridas del 19 del 19 de febrero, estos han declarado lo dicho, y que tenían solo 3ooo raciones de galletas. El general Coll con su división anglo-portuguesa manda esta tropas, ocupa con unos 3000 hombres el camino de Jurumeña; con 1500 el de Badajoz, 1000 los de Olivenza de la parte llamada “El Calvario” donde es el ataque, y 500 avanzados en la misma dirección, fuertes patrullas de caballerías portuguesas son las que perfeccionan en parte el bloqueo.
Nuestra división permanece en Mérida, la caballería en Almendralejo extendiéndose hasta Zafra, que aun se duda hayan avanzado los enemigos: de nuestras 6 piezas de artillería aun no ha dispuesto el mariscal Beresford, por lo que hoy permanecen en Jurumeña, hoy ha venido aquí el batallón de Rey, que quedó para tomar el armamento. El cuartel general del mariscal Beresford está en La Albuera, y ocupa con tropas suyas a Talavera la Real.
Nuestro Señor Guarde a V. E. Muchos años. Cuartel general de Valverde 15 de abril de 1811. Excelentísimo Señor Martín de la Carrera.
Signatura: A. H. N. Sección Diversos-Colecciones. Legajo 142. N 22.

El siguiente documento es interesantísimo sobretodo, por la información que nos aporta de la fecha en que “las tropas francesas” abandonan la villa de Olivenza, y todos los acontecimientos que se vivieron en la misma con sus habitantes. Pero como siempre, dejemos que sea el propio documento quien nos traslade a la época, y descubramos a través de sus líneas los acontecimientos vividos en la villa.

OLIVENZA 29 DE JULIO DE 1811.

D. FERNANDO MATEO DA CONOCIMIENTO AL GENERAL CASTAÑO DE LOS MOVIMIENTOS DE LOS ENEMIGOS, Y DEL ESTADO TAN PRECARIO EN QUE HA DEJADO A OLIVENZA.

Excelentísimo Señor:
Con esta fecha digo al señor intendente general del ejército de la provincia de Extremadura, D. José de Ortega lo que sigue.
En la noche del día de ayer a las nueve de ella con corta diferencia, salieron el resto de los enemigos de esta derrotada plaza a dormir junto a la quinta de Santa Catalina, distante de esta población como un cuarto de legua, según lo habían hecho los seis días antecedentes, y en donde permanecieron el grueso de ellos todo el citado día de ayer; pero en la última indicaron que no volvían y que pasarían a Valverde de Leganes, cuya dirección han llevado ahora como a las cuatro de la mañana de este de la fecha. No puedo explicar a V. S. el destrozo y aniquilamiento que han causado en esta población, dejando a sus habitantes reducidos a la miseria, segados y quemados todos sus campos; baste asegurar a V. S. en comprobación de ellos, que a pesar de haber tenido alojados en mí casa ambos jefes principales, no ha sido posible evitar el derrote de algunos papeles, saqueo y robo general que han sufrido los almacenes de la administraciones de mí cargo, no menos que algunos de los efectos de mí casa, como ha sucedido casi con todo el vecindario, dejando sin techo la mayor parte de la población en términos que causa horror andar por ella, habiendo volado los ángulos salientes de los baluartes de la cortadura, Santa Bárbara y puerta nueva. En los hospitales militares de esta misma plaza derrotada, han quedado únicamente 66 enfermos habiéndose fugados cuanto pudieron; y a todos indistintamente a pesar de vicisitudes y contratiempos que ha ofrecido la serie de acontecimientos ocurridos, no ha faltado cosa alguna en lo posible, para su alimento y curación como podrán informarlo los contralores y facultativos respectivamente; pues aun los mismos franceses contándoles el método que se observaba, no han querido permitir que yo corriese con su dirección, a pesar de que el alcalde mayor de esta villa D. Antonio González Rodríguez, no sabía ni hacía otra cosa cuando se ofrecía tener conferencia ante los franceses, para tratar de que no le faltara nada a los militares enfermos de nuestra nación, el pan (para lo que avisé yo tres días antes de dejar yo de suministrarlo por falta de recursos) que decirme que si no tenía yo dineros: pregunta bien extraña pues de haberlo tenido ninguna molestia hubiese causado, como V. S. tiene sobradas pruebas, cuando le consta que en las ocasiones más apuradas he buscado intereses para proporcionárselo. En el día de hoy y ahora que son las 12 de la mañana de este día, acaban de desaparecer los centinelas y partidas de retaguardia que habían dejado los enemigos, y todos han llevado la misma dirección de Valverde de Leganes, y se componen como de 450 caballos de los regimientos Nº 2 Y 10º de Usares.
Lo que participo a V. E. para su superior conocimiento de cuanto ha ocurrido con los enemigos y demás en esta población.
Nuestro Señor Guarde a V. E Muchos Años. Olivenza 29 de julio de 1811. Excelentísimo Señor Fernando Mateo.
Signatura: A. H. N. Sección Diversos-Colecciones. Legajo 109. N 36.

Espero que estos dos documentos sigan contribuyendo al enriquecimiento de la historia de Olivenza y su comarca.

FERMÍN MAYORGA

miércoles, 4 de junio de 2008

DOCUMENTOS DE LA BATALLA DE LA ALBUERA

LA BATALLA DE LA ALBUERA


El presente artículo trata de demostrar con documentos, la realidad vivida en “La Batalla de la Albuera”, siempre contado por los propios personajes que participaron en dichas operaciones militares.

ACCIÓN DE LA ALBUERA CON PÉRDIDAS PARA EL ENEMIGO Y REAL ORDEN DE 23 DE MAYO TRASLADANDO EL PRIMER PARTE DEL GENERAL BLAKE SOBRE DICHA BATALLA.

Tercer ejército. 16 Mayo de 1811.

El Señor General D. Joaquín Blake dice al Consejo de Regencia lo que sigue.

Excelentísimo Señor: tengo la satisfacción de anunciar a V. A. que el ejército aliado español, ingles y portugués batió completa y gloriosamente en estos campos de La Albuera antes de ayer día 16, al ejército enemigo que atrevida y jactanciosamente conducía el mariscal Soult para libertad a Badajoz y conquistar de nuevo la Extremadura. El enemigo desvanecido en sus proyectos está en decidida retirada persiguiéndole la caballería, sostenida por nuestra vanguardia y alguna infantería inglesa. No diré a V. A. que la victoria ha sido fácil; la batalla ha sido porfiada y no poco sangrienta por ambas partes, aunque mucho más por la de los enemigos cuya perdida no baja ciertamente 70 hombres, pero el empeño con que las tropas se han batido, sin ceder en muchas horas una pulgada de terreno hace ciertamente más glorioso y satisfactorio el triunfo. Había reunido Soult fuerzas extraordinarias, con una actividad proporcionada al gran objeto que se había propuesto; éramos sin embargo próximamente iguales a él en infantería, aunque nos excedía mucho en artillería así, como en el número de caballería; pero tal era el ardor con que las tropas de las tres naciones deseaban pelear contra el enemigo común, tal el entusiasmo y noble emulación al que aspiraban todas a distinguirse, y tal la fraternidad con que recíprocamente se ayudaban y se sostenían, que del mismo modo que ha estos 300 satélites del tirano, hubiéramos vencido a cualquiera mayor número; sin más diferencia que haberse derramado más sangre de valientes defensores de la libertad de la Europa.
Me apresurare cuanto sea posible a reunir los detalles y circunstancias de tan brillante y numerable jornada, y para no privar entre tanto a V. A. de las noticias que sin duda desearía saber más por menor que lo que este parte permite, envió a mí ayudante de campo D. Sebastián Llanos a que como testigo presencial de la acción, informe verbalmente a V. A. de cuanto tuviere a bien preguntar.
Me faltan voces para dar una idea cabal del celo y tesón de los generales, jefes, y oficiales españoles y de la intrepidez de las tropas; estas elogian extraordinariamente a nuestros aliados, al paso que son elogiadas unos y otros hablan con verdad, produciendo esta cordial unión, ingenuidad y esta reciproca confianza, viéndose en todo momento el ánimo de los verdaderos amantes de la nación española.
Aunque me abstenga por ahora de nombrar sujetos determinados, para evitar el riesgo de incurrir voluntariamente en preferencias injustas, no puedo pasar en silencio el eminente mérito militar del excelentísimo señor mariscal Beresford, general en jefe del ejercito anglo-portugués, que por la superioridad de su clase y convenio autor con el general Castaños ha dirigido la acción. Nada hay comparable para la inteligencia, actividad, y valor de este digno general cuyo ejemplo impele a pelear sin miedo y convenciendo a la tropa con sus consejos.
Dios guarde a V, A, Muchos años. En el campo de La Albuera 18 Mayo de 1811. Serenísimo señor Joaquín Blake – a S. A. el consejo de Regencia-.
Signatura: A. H. N. Sección Diversos-Colecciones. Legajo 144. N 20.

DIARIO DE LAS OPERACIONES VERIFICADAS POR EL 4 EJÉRCITO EXPEDICIONARIO EN EXTREMADURA, DESDE EL 10 DE ABRIL, HASTA EL 22 DE JULIO DE 1811.


Excelentísimo señor:

A las 7 de la mañana del día 16 se presentó el enemigo a la salida del bosque que está frente de La Albuera, y por donde atraviesa el camino real que conduce a Badajoz. La dirección sobre su derecha de tres escuadrones de caballería y como 3000 infantes con 4 piezas, indicaba atacar nuestra izquierda. En razón de este movimiento, nos preparamos a recibirlo, tomando la derecha de la línea mí división de vanguardia, a la que seguía la tercera mandada por él teniente general, el excelentísimo señor D. Francisco Vallestero; más habiéndose también presentado sobre nuestro flanco derecho varios tiradores y una columna que se dirigía a pasar el pequeño arroyo que dividía los dos ejércitos, por orden de vuestra excelencia formamos en batalla sobre la cresta de la altura, y a las ordenes del mariscal de campo D. José de Zayas, los batallones 2 y 4 de reales guardias españolas con el regimiento de irlanda, que en masa se conservaba en retaguardia de su centro, y mí división se corrió mucho más a la derecha. Finalmente, como la presentación de varias columnas en diferentes sentidos, no manifestaban aun, con la claridad necesaria lo establecido en ambas líneas, y a medio tiro de fusil el fuego más vivo de artillería y fusilería; costados y centro todo fue atacado aun mismo tiempo con la mayor bizarría, pero rechazados con la misma, cedieron por un momento; reforzados, de nuevo volvieron a la carga con mayor denuedo, y después de contenidos en ella, a pesar del diluvio de balas que había se ejecutó a su vista por las tropas aliadas, una de las operaciones más difíciles de la guerra.
Como la primera línea ya llevábamos dos cargas y hora y media de fuego más mortífero, para proveernos de cartuchos y dar algún descanso a las tropas, sobre mí izquierda, nos envestimos recíprocamente con la firme resolución de destruirnos unos a otros; Más felizmente la muerte del general Weler que conducía la columna enemiga, la toma del estandarte de los polacos por el regimiento de Murcia y la mucha perdida que tuvieron en el acto del choque les intimido en términos que hicieron precipitadamente, les seguí el alcance con los mismos tres regimientos y un batallón ingles muy corto que venía por mí izquierda, y me contuve porque toda la caballería enemiga la dejaba sobre la derecha y podía envolverme fácilmente. El batallón de Campo Mayor, generalmente se cubrieron de la más endeble gloria.
Dios Guarde a V. E. muchos años. Campo al frente de Santa Marta 23 de Mayo de1811.
Excelentísimo señor José Lardizábal

Signatura: A. H. N. Sección Diversos-Colecciones. Legajo 109. N 4



CARTA DE FRANCISCO BALLESTEROS A LA JUNTA SUPREMA


En contestación al oficio de V. E. en que se sirve peguntarme lo que ejecuto la división de mí mando en la batalla de La Albuera el 16 del corriente, debo decir a V. E. que situada en una línea a la rivera apoyando la izquierda del camino de Valverde y la derecha la vanguardia, puestas ya en movimiento las columnas enemigas y declarado su ataque por la derecha, pasaron los regimientos de Cangas e Intiesto a sostener en escalones la parte de la 4ª división que ocupó el punto atacado; los regimientos 1º de Cataluña, Barbastro y Pravia pasaron con la vanguardia a formar la izquierda de dicho punto y los cuerpos de Castropol y Lena distantes de la división, quedaron de reserva atendiendo al frente de la primera posición.
Cuando el enemigo se hallaba sobre la derecha de nuestra nueva línea, la cual se sostenía con firmeza, ataqué con los cuerpos de mí división que tenía en la Izquierda y algunos de la vanguardia el flanco derecho de la columna enemiga la que suspendió su fuego, pero habiéndose rehecho esta y dando nueva carga, fue preciso ceder la posición que se ocupó nuevamente para la 1ª línea inglesa, y aunque esta se sostenía con el mayor valor se veía demasiadamente cargada, en cuyo caso renové la bayoneta el ataque de flanco con las mismas tropas y por el mismo punto que el anterior más echando al paso de carga, y rechazando al enemigo a pesar de su horroroso fuego protegiendo la derecha de este movimiento los ingleses y tropas españolas que se hallaban en aquel punto. Desde este momento se dirigió el enemigo en desorden a repasar la rivera, perseguido de los tiradores de toda la línea, a quienes los tenía el regimiento de Castropol que marcho hacia aquella parte con este objeto. Concluida ya la batalla volvió mí división a ocupar su primera posición replegando a ella el regimiento de Castropol y los tiradores.
El valor y bizarría con que se han portado todos los oficiales y tropas de mí mando, han llenado tan altamente sus deberes en particular los que me acompañaron en la carga, que omito hacer particular elogio cuando V. E. se hallara a la vista de ella. Sin embargo creo de mi obligación, recomendar a V. E. al brigadier comandante de Barbastro D. Francisco Merino, al coronel comandante del 1º de Cataluña, D. Dionisio Vives, a los coroneles de Intiesto, Cangas, Castropol y Pravia D. Diego Clar, D. Guillermo Libezay, D. Pedro Gaztelu, y D. Luís Díaz, que ha muerto de resultas de sus heridas; al comandante de Lena graduado y coronel D. Jaime Butlen que fue contuso, al ayudante general del Estado Mayor y el segundo adicto D. Felipe Montes y D. Miguel Aulestia que fueron heridos, el 1º levemente y el 2º con gravedad: a los ayudante primero y segundo del mismo cuerpo D. Emeterio Velarde y D. Martín de Parraga que fueron muertos en el campo del honor, y cuya perdida me ha sido sumamente dolorosa, por el primero además de sus buenas cualidades por las palabras que dijo en sus últimos momentos <>, y el segundo por ser oficial de conocimiento de los cuales está también dotado el capitán de ingenieros D. Pedro Aguado, que recomiendo a V. E., igualmente, como a mis ayudantes de campo los capitanes D. Manuel Guerrero y D. Rafael Sarabia, y a los de la misma graduación D. Antonio Arron, D. Manuel Granados, D. Jerónimo Valdés, D. Juan Millanes y D. Juan Manuel Peón, oficiales de orden que entre todos perdieron once caballos en la misma acción.

Dios Guarde V. E. Muchos Años. Nogales 21 de Mayo de 1811.
Excelentísimo Señor: Francisco Ballesteros.
Signatura: Ibidem

SUCESOS DE LA BATALLA DE LA ALBUERA.


A la 7 de la mañana del 16, llegué con la artillería de mí cargo al campo de La Albuera, y por disposición del Excelentísimo Señor D. Joaquín Blake formó esta martillo detrás de la primera línea en el centro de ella con dos batallones de reales guardias españolas, y una compañía de Zapadores, y marchó en esta disposición a ocupar la altura de la derecha amenazada por el enemigo, en la que rompió el fuego luego que tomó posición contra sus baterías, sostenida por las guerrillas del batallón ligero de Campo Mayor, siendo volado a pocos tiros el cajón de municiones de un armón por una granada del enemigo, cuyo accidente dio lugar a suspender el fuego por un breve rato por el desorden que ocasionó en el ganado. Seguramente por disposición del general Zayas, se colocaron dos piezas de 4 sobre el flanco izquierdo del batallón de guardias españolas, que cubría la izquierda de nuestra primera posición, y se continuó el fuego correspondiendo a este el enemigo con una batería de piezas de a 8 que estableció para este objeto, y el de sostener con las demás establecidas sobre este frente, sus columnas de ataque, las que efectivamente cargaron intrépidamente la posición; con particularidad sus lanceros, obligándonos a cubrir la artillería al abrigo de las tropas que lo recibieron a quema ropa, y rechazado ya por la carga de los ingleses y el vivísimo y constante fuego de nuestra línea, se le hizo fuego en retirada por la sección de la artillería de mayor calibre de mí cargo, al mando del capitán D. Ramón Ibáñez mientras se conservaron a su alcance, permaneciendo esta sección a la vista del enemigo sostenida por el regimiento de Murcia hasta concluida la acción, que se incorporó con el resto de mí división.
En esta acción murió por una bala de Cañón el teniente D. Joaquín Moscoso, contuso de una de fusil el subcapitan D. Antonio Arderiuz, un cabo muerto, seis artilleros herido tres de ellos de bala de cañón, dos muleteros, y dos artilleros contusos, tres mulas muertas y siete heridas.

Dios Guarde a V. E. Muchos Años. Almendral 23 de Mayo de 1811.

José Caliramela.
Signatura: Ibiden.

OTRA VERSIÓN DE LA BATALLA.


Al amanecer del 16, la 4ª división de mí mando en los campos de La Albuera desplegó en batalla, y formó en segunda línea de la vanguardia, 3ª división y tropas inglesas; a las 7 se dejaron ver los enemigos y en consecuencia de las ordenes de V. E. El 4º batallón de reales guardias españolas por una variación de dirección se situó al flanco derecho de toda la línea; igual movimiento ejecutó el 2º quedando a retaguardia de ambos en columna cerrada los batallones de Irlanda y Navarra. La artillería del 5º ejército a las órdenes del coronel D. José Miranda se estableció en el claro o separación de los dos primeros batallones. A las 8 horas el enemigo que había hecho apariencias por el frente del rió Albuera con amenazas sobre el pueblo, no dejó dudar, que realizarían sus ataques por nuestra derecha; entonces nuevas órdenes de V. E. me hicieron marchar hasta una pequeña altura que se hallaba en dirección del frente que ocupábamos, las tropas ejecutaron este movimiento con el orden y precisión de una parada. Llegados al punto se rompió por ambas partes un fuego de artillería horroroso, la firmeza con que el soldado le sufrió fue el presagio del heroico valor que iba a desplegar; los cazadores de guardias se tiroteaban con valor contra las guerrillas de caballería e infantería enemiga, reforzados por la 1ª compañía de cazadores de Irlanda a las ordenes de su intrépido coronel D. Ramón Velasco. Cesó el fuego y marcharon denodadamente al enemigo, a quién obligaron vergonzosamente a retroceder; reforzados nuevamente aquellos y sostenido por su primera columna de ataque, debieron nuestros cazadores como se les tenía prevenido a buscar el apoyo de sus batallones, este movimiento apresuró el de los enemigo hasta ponerlos a tiro de pistola de nuestras tropas, entonces el 4º batallón de reales guardias españolas rompió el fuego a la voz de sus oficiales haciendo brillar un valor y una constancia de que no hay ejemplo en esta guerra; el segundo no tardó en hacer otro tanto, y el de Irlanda por un movimiento de flanco pasó a situarse sobre la derecha como punto más débil: el choque fue terrible y obstinado y tal, que solo hombres muy decididos a vencer hubieran podido resistirlo, pero al fin los franceses esos fieros soldados instrumentos de la tiranía, cedieron al valor español; para reparar su desgracia intentaron una carga que fue ejecutada con atrevimiento por los escuadrones lanceros polacos, y a los cuales opusieron sus fuegos y bayonetas el 2º de guardias y el regimiento de Irlanda, el enemigo fue rechazado, pero con perdidas muy sensibles de nuestra parte. Malograda aquella tentativa, repitieron por muchas veces sus ataques de infantería siempre a la bayoneta con sucesos alternados, solo el 4º de guardias semejante a los 300 espartanos de Leonidas fue inalterable, e inrresistible en su puesto, el 2º obligado por la superioridad de enemigo, y desventaja del terreno por veces, cedió algunos pasos y sin volver la cara, pero para hacer sobresalir más y más su disciplina y valor. Pocos instantes le bastaban para rehacerse, y volver sobre el enemigo, de igual espíritu se hallaba animado Irlanda, y contraía igual merito siendo de mucha recomendación para la opinión de este cuerpo, la última carga a la bayoneta que ejecutó sobre el enemigo en circunstancia de tener 15 oficiales fuera de combate, y haber sufrido infinito de la caballería. El batallón de voluntarios de Navarra conservó el crédito de su antiguo nombre.
Los zapadores acompañaron siempre a la artillería y procedieron con firmeza.
Los demás de la 4ª división a las órdenes del brigadier D. Ramón Polo comandante general de la 2ª división, no quedaron ociosos, hallándose en lo más caliente de la acción, contrajeron un merito muy distinguido distrayendo y dividiendo las fuerzas de los enemigos y sufriendo con serenidad el fuego de la artillería a que estuvieron sujetos toda la jornada; las compañías de cazadores se distinguieron particularmente en la inmediaciones del pueblo y defensa del río.
Es de notar y debo de expresar a V. E. con satisfacción, que durante la acción la infantería no contó por nada a la caballería enemiga, y la carga sin elección de terreno ni consideración de número.

Signatura: Ibidem.


FERMÍN MAYORGA

algunas actuaciones de la guerrilla en tirrras de extremadura durante la guerra de la independencia

ALGUNAS ACTUACIONES DE LA GUERRILLA EN TIERRAS DE EXTREMADURA

Han sido muchas las guerras que a lo largo de la historia de España se han promovido en nombre de la fe, una muy “efectiva causa” que ayudará a que las personas que participaban en ellas estuviesen motivadas en tan cruenta misión. El presente artículo se va a centrar en la guerra de la Independencia, en el mismo vamos a conocer documentos que nos hablarán de acontecimientos vividos por el pueblo llano; sacerdotes que empuñaran armas y gente de a pié, que enaltecidas en nombre de Dios desde los púlpitos de las iglesias, van a formar un ejército muy peculiar. Estos hombres de pueblo van a ser pieza clave para el suministro de información al ejército que defiende a Fernando VII, así como para el desabastecimiento a través de sus incursiones del ejército francés. Partidas de paisanos en principio desarmados, que como buenos conocedores del terreno extremeño van a acosar al ejército enemigo con ataques por sorpresa. En sus mentes una idea, luchar contra aquellos que quieren destruir la religión, y a su lado, ensalzando esta idea, hombres de Iglesia dispuestos a enarbolar banderas de la Santa Cruzada, insignia que en los siglos pasados sirvió para vencer a herejes y paganos.
El Rey José Bonaparte no invadió nunca España, la guerra que se provocó después fue motivada por los intereses de la Iglesia católica y Fernando VII, por cierto un personaje que ni su propio padre quería como hijo por alguna que otra traición a la corona paterna. La Iglesia católica durante los últimos 300 años, es decir, desde que se crea el tribunal de la Inquisición en toda España, tuvo un poder, una fuerza controladora sobre la sociedad. Inquisición tuvimos en Extremadura, tribunal ubicado en Llerena desde donde se controlaba toda la sociedad extremeña, todo aquel que pensase de forma diferente a lo establecido va a ser considerado hereje. Comunidades moriscas, judaizantes, brujas, luteranos, bígamos y otros grupos de diferentes ideas, van a sufrir el zarpazo del implacable Santo Oficio extremeño. Cuando José Bonaparte llega al trono, debido entre otras razones, porque Carlos IV no confiaba en su hijo y sabía que la posición de éste influenciado por la Iglesia católica, era la de seguir manteniendo a la sociedad sumisa a golpe de terror inquisitorial; uno de los primeros objetivos del nuevo Monarca es el de abolir la Inquisición, quitándole lógicamente a la Iglesia el poder de control sobre las personas que pensaban de forma diferente y darle la libertad de expresión al pueblo.
Ya en la constitución que se elabora en Bayona y que firma D. José Bonaparte dice claramente en uno de sus puntos “el tormento queda abolido: todo rigor o apremio que se emplee en el acto de prisión, o en la detención y ejecución, y no esté expresamente autorizado por la ley, es un delito” o “no podrán negarse que vean al preso sus parientes y amigos que se presenten con una orden de dicho magistrado; y este estará obligado a darla, a no ser que el Alcalde o carcelero manifieste orden del juez para tener al preso sin comunicación.” Estos dos ejemplos de servicio al ciudadano, amén de muchos otros, ponen de manifiesto, que dicho Rey no quiere que se sigan practicando en España, los terroríficos castigos que se habían podido presenciar en siglos anteriores en nombre del crucificado. Gente extremeña condenadas por la Inquisición de Llerena a la hoguera, a galeras, a ser encerrados en cárceles secretas, azotados con 100 y 200 azotes, desterrados de sus pueblos y difamados de por vida con la cuelga del sambenito que el reo había llevado durante el auto de fe y un 80 por ciento de personas torturadas en el potro, así como otras prácticas de hacer sufrir al ciudadano solo por pensar de forma diferente.
Abolida la Inquisición, la Iglesia católica se siente coja, echan de menos el poder de control social que tenían anteriormente, si antes podían amordazar bocas ahora era todo lo contrario. El nuevo Rey había instaurado la libertad de prensa, mientras en épocas de poder eclesial la Iglesia había censurado obras de grandes literatos españoles y extranjeros. La Iglesia echaba de menos su añorado poder y para conseguirlo, va a provocar a través de hombres contrarios al nuevo Rey una guerra en la que va a participar activamente, no solo en lo humano sino también en lo económico. Cuando la guerra se pone en marcha ya no valen buenos ni malos, lo importante es conseguir la victoria; la misión de la Iglesia en esta etapa va a ser la de movilizar a una ciudadanía inculta desde los púlpitos, anunciando que el nuevo Rey al que llamarán y considerarán intruso, quiere destruir la religión. José Bonaparte sabedor de esta realidad, decreta lo siguiente contra estos movimientos.
Don José Bonaparte por la gracia de Dios y por la constitución del Estado, Rey de las Españas y de las Indias.
Considerando que muchos eclesiásticos y empleados públicos, hallándose ausentes de sus respectivos destinos, contribuyen con su conducta a extraviar la opinión del pueblo haciéndole concebir falsas esperanzas, esparciendo noticias fabulosas, y exponiéndole de este modo a los desastres inseparables de la guerra; y queriendo por nuestra parte hacer cesar los desordenes que de aquí se originan; oído el parecer de nuestros ministros sobre este punto, hemos decretado y decretamos lo siguiente:
Todos los eclesiásticos y empleados públicos, de cualquier clase que sean, que se hubiesen ausentado de sus respectivos destinos desde el día 1 de noviembre del año próximo pasado, se restituirán a servir sus prebendas o destinos en el preciso término de 20 días contados desde la fecha de este nuestro decreto.
Los que pasado dicho término no se presentasen, quedarán en el mismo hecho privados de sus empleos, y sus bienes serán secuestrados. Todo eclesiástico secular o regular que extraviase la opinión del pueblo esparciendo noticias falsas, o induciéndole por cualquier medio a la desobediencia y rebelión contra nuestra Persona y Gobierno, será preso por la Justicia del pueblo donde se hallare, conducido con escolta a esta capital, y juzgado por la Junta criminal extraordinaria, con arreglo a nuestro decreto de 16 de febrero de este año.
Todos nuestros ministros quedan encargados de la ejecución del presente decreto. Dado en nuestro palacio de Madrid a 1 de marzo de 1809. Firmado- YO EL REY-
Una vez que desde los púlpitos junto con gente influyente se crea la alarma general, los ciudadanos se movilizan para perseguir a cualquier francés que se vea por tierras de Extremadura. La guerra ha comenzado, conozcamos episodios de la misma vividos en territorio extremeño, donde podremos ir viendo la movilización de los pueblos, a través de la famosa alarma general que se iba creando en todos ellos por quienes no querían perder el poder sobre la ciudadanía. La misión será la de derrocar a José Bonaparte y llevar hasta el poder a Fernando VII, de esa forma la Iglesia recuperará de nuevo su perdido poder, y restablecerá como así se ejecutó por Fernando VII el Tribunal de la Santa Inquisición. Los documentos que presento pertenecen en su mayoría a aquellos que luchan contra José Bonaparte, por todo lo cual se verá en ellos el aura de reconquistar España en favor de La Santa Cruzada.
Conociendo los generales el avance de las tropas francesas hacia Extremadura y Andalucía, desde el Real Alcázar de Sevilla se dictamina un bando que se va a repartir por todas las juntas regionales. El edicto va a ser crucial para que los hombres y mujeres de Extremadura formen cuadrillas o partidas dispuestas a frenar al enemigo francés, el contenido del escrito era claro y contundente.

Como al haber continuado los franceses sus irrupciones y adelantándose a puntos que no debían ocupar, y estando las poblaciones abandonadas y amilanadas en los pueblos, sin ofrecer ningún tipo resistencia, pedimos a los comisarios se dignen movilizar a los paisanos para que estos se enfrenten al enemigo francés. El hambre en las poblaciones es mucha, y quizás sea una de las razones para que se sientan obligados a pelear. Uno de los principales cuidados de los comisarios será el convencer a los pueblos, de que la guerra moral es la más temible para el enemigo, y la que más funesta puede serle. Pues está demostrado que en lugares donde los paisanos han hecho resistencia en nombre de la fe, los franceses han demostrado su cobardía olvidando su decantada táctica.
Por lo mismo deberán disponer de la gente más a propósito para ello, formando partidas sueltas de suficiente fuerzas, las cuales recorriendo los puntos inmediatos al enemigo, impongan e impidan las correrías que hacen en los pueblos los franceses robando víveres y saqueando las casas de los vecinos. Que dichas partidas de paisanos protejan los caminos, eviten del enemigo la intercepción de la correspondencia y las postas, y proporcionen a nuestros ejércitos, justicias y pueblos las noticias que convengan.
Para alentar a estas partidas, se dará cuenta a su Majestad de los individuos que hubieren sobresalido en este servicio, así como los pueblos y personas que hubieren hecho una resistencia gloriosa distinguiéndose con alguna acción sobresaliente. A estos pueblos y personas se les decretará el premio correspondiente, pues la Junta Suprema se complacerá en distinguir y considerar las muestras extraordinarias de valor y patriotismo.
Real Alcázar de Sevilla 29 de diciembre de 1808

Si por un lado se animaba a los hombres de pueblo a través de los bandos, lo mismo se hacía con los sacerdotes y religiosos dispuestos a luchar por la salvación de la fe católica. La Iglesia tenía una misión en esta guerra, derrotar las ideas liberales de José Napoleón, hasta Extremadura llegaban noticias de quema de conventos, palacios episcopales y destrucción de todas las casas inquisitoriales del reino. Napoleón había abolido la Inquisición, la Iglesia tenía que frenar el avance de quien consideraba un intruso ateo que la estaba saqueando, para ello puso todos sus medios a disposición de quienes defendían a Fernando VII, dinero, e incluso miembros del clero dispuestos a dar la vida por la causa del crucificado.
Desde Alburquerque se iba a lanzar un edicto que iba a poner en movimiento a toda la Iglesia extremeña, el redactor de dicho bando va a ser un carmelita descalzo llamado Fray Manuel de Santo Tomás. En el mismo, se anima a los hombres de Iglesia que defiendan como verdaderos seguidores de Cristo la causa de le fe en tierras de Extremadura, el edicto dice lo siguiente.

En virtud de los decretos expedidos por la Suprema junta Central Gubernativa del Reino promulgados en esta provincia y plaza de Badajoz, se han presentado varios ecónomos para organizar “La Alarma General” autorizándola con su presencia, dando ejemplo de valor, fidelidad y constancia en defensa de nuestra santa religión, y de nuestro soberano Fernando VII, y la defensa de la patria para los seglares. El Excelentísimo Señor D. Juan Hernández vocal de la Suprema Junta de esta provincia y su comisariato, para verificarla en obsequio de su comisión con vista de los superiores Señores Generales, se le han comunicado tales acciones. Y deseando que éstos valerosos y leales Sacerdotes no sean confundidos con el vulgo de los seglares, antes bien, se les debe tener todo el respeto y veneración por su celo y patriotismo religioso que han manifestado, en el mismo hecho de haber desplegado para tomar las armas. Hay que valorar sus manos, que estaban hasta aquí reservadas y consagradas para sacrificar únicamente al Dios de los ejércitos, y celebrar los augustos misterios de Nuestra Santa Religión, se ha acordado lo siguiente.
Que todos los sacerdotes, así seculares como regulares y ordenados, “in sacris” que se presenten o se hallan presentado a su excelencia para tomar las armas, sean distinguidos con cruz roja de paño grana o de seda. Que conste de dos brazos iguales, cada uno como de dos pulgadas, a corta diferencia con los remates negros, guarnecida del rededor de cordoncillos de plata, cuyo distintivo ha de usar vitaliciamente, colocando en la hoja izquierda de la chaqueta o casaca de uso.
Todos los sacerdotes y eclesiásticos que se presentaren a su Excelencia, serán socorridos con la ración correspondiente a su estado, y mirados en todo por la graduación de oficiales, esperando como espera su Excelencia de su influjo y ascendiente sobre los seglares que lo interpondría, animándolos y esforzándolos con toda energía, alarma vigorosa, y eficaz defensa de la religión y la patria; según su estado le competa tanto en sus palabras como en todas las acciones que se ofrezcan a vista del enemigo.
Previene y manda estrechamente su Excelencia a todos los paisanos armados, que bajo la pena de ordenanza militar tuviesen y exhiban el respeto y honor debido a los sacerdotes instruidos que sean de este decreto.
Su Excelencia ofrece elevar a la superior noticia de la Suprema Junta de esta provincia, todas las acciones gloriosas de heroísmo y valor que ejecutaren los eclesiásticos, con objeto de que sean premiados con arreglo a sus circunstancias y servicios. Por todo lo cual mando y ofrece su Excelencia practicar en nombre de la Suprema Junta de esta Provincia.
El marqués de Monsalud - Alburquerque- 24- de abril de 1809

Tras estos edictos la población se iba a movilizar en nombre del Dios de los ejércitos, miles de ciudadanos extremeños van a participar en distintas correrías sacando partido de su trabajo y poniendo en evidencia a los seguidores de José Bonaparte. Desde Badajoz y con fecha 24 de abril de 1809, el Marques de Monsalud va a escribir al la Junta Suprema, contándole los avances tenidos con las guerrillas de paisanos y los cruzados sacerdotes. En este documento no solo va a valorar el Marqués a éstos, sino que para el buen funcionamiento de los guerrilleros locales y sentirse éstos identificados en su lucha por una bandera, le va a proponer al rey cómo debe ser la misma.

En el mayor de los peligros, tenemos el consuelo de que no vague disposición alguna de defensas, la necesidad nos inspira continuamente recursos eficacísimos, que corresponden a nuestros decididos deseos; tales son los tercios de paisanos, cuyo entusiasmo hemos hecho renacer hasta el punto de conseguir que el enemigo sujete suS ladronas y asesinas correrías. En Nogales, y al cuidado de los vocales D. Juan Pacheco y D. Antonio Murillo, se han reunido más de tres mil hombres armados de escopetas y chuzos, a quién acompaña igualmente seiscientos montados en yeguas y mulas con diferentes clases de armas. El aumento diario de patriotas en tierras de Extremadura, crece con tanta velocidad que llena de placer a todo honrado español y ya se miran los felices resultados de semejantes tercios. El 18 del corriente, hicieron huir al enemigo que no pudo eximirse de tener algunas muertes en las inmediaciones de Solana, en ella se hicieron dos prisioneros y se apoderaron del vino de los franceses y otros efectos, no teniendo la partida de paisanos desgracia alguna.
Con el mismo interesantísimo objeto, ha salido el vocal D. Juan Hernández, que con fecha de ayer, nos dice que acordamos lo que manifiesta la adjunta copia.
Para completar esta obra patriótica, y reclamando banderas tan dignos extremeños, que subsistirán en su empeño a proporción del riesgo provincial, hemos determinado ponerlas en cada tercio con una cruz en el fondo de el tafetán. No dudamos de la correspondencia de nuestros constantes desvelos, que elevamos al conocimiento de Vuestra Majestad para su satisfacción.

Dios Guarde a Vuestra Majestad muchos años. Badajoz 20 de abril de 1809. Firmado D. Francisco María Rieros y el Marqués de Monsalud Andrés González Pacheco.

Por muchos pueblos de Extremadura se estaban formando partidas en pro de la causa, la misión de el vocal Juan Hernández era la de alarmar a las poblaciones para que en éstas se formasen partidas; una vez formalizadas las mismas, llevarían como estandarte por los montes y caminos extremeños la bandera con el símbolo de la cruz, toda una motivación para enfrentarse en la lucha.
Juan Hernández, en una carta dirigida desde Alburquerque a la “Junta Suprema de Gobierno” de esta provincia, va a contar las vicisitudes vividas en pueblos como Villar del Rey. Pero dejemos que sea el propio documento, el que nos narre los acontecimientos vividos en Alburquerque y sus cercanías, Juan Hernández iba a alarmar a los vecinos de la villa y la respuesta de éstos fue masiva.

Excelentísimo Señor: habiendo llegado a las siete de la noche del día 15 del presente mes a esta villa de Alburquerque, inmediatamente me hice presente en la Junta de Armamento de dicha plaza, la misma se mostró con muchos deseos de alarmar a la población, como al resto de los demás pueblos de estas inmediaciones. Al día siguiente mandé echar un bando y poner edictos para que, concurrieran alistarse bajo las penas que tiene establecidas esa Suprema Junta, a aquellos que no obedezcan sus órdenes; las que ejecutare contra aquellos que no demuestren amor al bien público, no haciendo falta tales menesteres porque han sido más los buenos patriotas que los malos. En el día cuento en la villa de Alburquerque con más de 400 hombres armados, y hoy en la tarde pasaré por San Vicente para alarmar a dicha población, de la que me han avisado, que están pronto a reunirse unos 300 hombres o más con bastantes caballos y yeguas. El día 17 estuve en Villar del Rey antes de salir el sol, en el que impedí llevasen las raciones a Montijo para los franceses, en cuyo pueblo había muy pocos vecinos, en el día de hoy espero de su reunión a el pueblo, y de los que se presenten armados según quedó encargado aquella justicia. Para esta operación me acompañaron 50 hombres armados de esta plaza, y entre ellos muchos frailes y clérigos de los que salgo acompañado esta tarde para San Vicente.
Espero que Vuestra Excelencia me remita 50 o 60 espadas para los que han de servir a caballo, pues pienso juntar unos 250 caballos, así como tres sargentos o algún cabo de buena conducta, y en el día nos está haciendo falta un trompeta, son muchos los frailes y clérigos que quieren ser usares. En La Codosera, hay algunos dependientes de rutas, que según noticias, éstos no hacen ningún servicio en dicho pueblo sino más bien perjuicios en los sembrados de la villa. Por este motivo hago ánimo de quitarles los caballos y armas, dándoselas aquellos que quieren servir con buena voluntad a la causa patriótica, siempre que Vuestra Excelencia lo tenga por conveniente. En espera de las órdenes de su majestad para su cumplimiento, Dios guarde a V.E. muchos años. Alburquerque 18 de octubre de 1809.

La respuesta no se hizo esperar, y la contestación fue la siguiente.

Badajoz 19 de abril de 1809. La junta Suprema de gobierno de esta provincia ha resuelto, se contente al Excelentísimo Señor D. Juan Hernández vocal de esta Junta, que se informe reservadamente para averiguar si los guardas que se encuentran en la villa de La Codosera, están empleados en conducir pliegos u otras diligencias del Real Servicio; y no resultando tener destino alguno les prevendrá se presenten inmediatamente en esta capital a disposición del Señor Intendente. También le comunicamos que en el día de hoy, no se le puede remitir el trompeta que reclama por no haberlo, pudiendo adoptar para las señales que convengan hacerse el caracol u otro instrumento equivalente. Inmediatamente les serán entregadas las espadas que piden, y también algunos soldados instruidos, que puedan habilitarse y hacer las veces de sargento y cabos para la organización de las tropas de su mando. Firmado Riesco.

Claro ejemplo de que a las partidas de paisanos había que armarlas, y tener lo necesario para su buen funcionamiento y defensa, las cosas iban funcionando despacio pero eficazmente. Con fecha 22 de abril de 1809 el Marqués de Monsalud y Juan Hernández, escriben a la Junta Suprema para dar noticias de las partidas de paisanos y su buen funcionamiento.

Para dar a V. M. noticias de los progresos de nuestros anhelos en defensa de la patria, trasmitimos que, conviniendo ser uno de los medios más eficaces para batir al enemigo en esta provincia una alarma general con el carácter de religiosa, por serlo así la causa que defendemos mediante la lapidación que hacen los franceses a los objetos sagrados y profanos de nuestro reino, se han formado hasta ahora en Extremadura tres cuerpos de paisanos armados, al mando de tres vocales de esta junta. Estos llevan por insignia la bandera de la Santa Cruzada, con que en otros siglos pasados se persiguió y se venció a los herejes y paganos. Según los últimos partes, se han rechazado repetidas veces al enemigo, cogiéndoles prisioneros y despojos, libertando los pueblos a las contribuciones que piden los franceses; y obrando ofensivamente con tanta actividad que se desconcierta las operaciones del enemigo, continuando estos valientes extremeños con el mayor celo y patriotismo.

Dios guarde a V.M. muchos años. Badajoz 22 de abril de 1809.

En este documento ya se habla de acciones importantes contra las tropas francesas que ocupan muchos pueblos extremeños, en el siguiente documento vamos a conocer una incursión de guerrilleros paisanos que apoyados por otras tropas van a darle un buen susto a un importante números de soldados franceses. Desde Nogales el Marques de Monsalud escribe a la Junta con fecha 2 de mayo de 1809, en su carta cuenta los acontecimientos sucedidos en Feria y otras villas de la zona, así como la nueva petición de armas y dinero para poner en pie tan dignísima obra de liberación de la patria.

…inmediatamente empecé a tomar todas las noticias conducentes para el mejor arreglo de este pelotón de paisanos, y poderlos subdividir en tercios que es el más análogo a su característica, y que considero más a propósito para las correrías contra el enemigo. Incomodándole e interceptándole víveres, y no dejarle tener ningún descanso en los diferentes pueblos que por desgracia ocupan. Así se ha empezado a verificar ya, pues habiéndose presentado a mis avanzadas, con fecha 30 de abril último, un paisano a quien obligaron los franceses a llevar una orden de su comandante en Santa Marta, por la que pedía raciones a la villa de Feria, amenazándola que si al otro día no se las llevaban irían con un fuerte destacamento a por ellas. Dispuse sin la menor dilación que el teniente de la compañía de tiradores paisanos D. Félix Sánchez Salinero, y el alférez del batallón de cazadores de Zafra, D. José Asensio, con 30 hombres de su batallón, 20 de dragones de Cáceres y algunos paisanos armados, fuesen a dicha villa de Feria para impedir su saqueo y escarmentar al enemigo. Tuvo tan buen efecto esta providencia, que a cosa de una legua de este punto se encontraron con una partida de 25 dragones franceses con los que se batieron. Fue tan feliz el resultado, que se pusieron los enemigos en una precipitada fuga habiéndole cogido 4 prisioneros, uno de ellos bastante herido. Se les cogió seis caballos dejando a demás uno muerto en el campo, diferentes armas, 8800 reales en dinero, cuatro relojes, un vaso de plata y cruces, no habiendo sufrido nuestras tropas ni la más mínima lesión. Los prisioneros mandé fuesen llevados sin detención a la plaza de Badajoz, y que todo los demás efectos se vendiesen y repartiese su importe entre todos los individuos que se hallaron en la acción.
No puedo menos de hacer presente a V.M. el vigor que reina en estos paisanos, y los deseos que tienen de que se les presente ocasión de batirse con el enemigo, pero Señor, son como 156 paisanos tan solo los que tienen armas de fuego, y los restantes están armados de chuzos, arma a propósito para defender un punto parapetado, pero no para batirse a cuerpo descubierto. De los pocos paisanos montados que no pasa su número de 186, lo están en yeguas y jacas, pero al natural conforme se usa en este país; y la única fuerza que tengo disciplinada consiste en una compañía de cazadores de Zafra algunos hombres del regimiento dragones de Cáceres, aunque con tan cortos números, me prometo sin embargo cuando se presente la ocasión, que todos haremos un esfuerzo para hacer ver al enemigo el valor y patriotismo que reina en los valerosos extremeños; y si ser posible fuese que de la plaza de Badajoz se me pudiesen reunir aunque no fuesen más que 2000 hombres disciplinados, con unos doscientos o trescientos caballos, me prometía desalojar a los enemigos de Santa Marta, y los otros diferentes puntos que ocupan los enemigos en corto número por estas inmediaciones, como verá V.M. por la adjunta noticia que acompaño.
En fin, Señor, mis deseos son defender la patria como leal vasallo, y no omitiré diligencia alguna, para que en este punto que se me ha confiado se defienda, arrolle al enemigo interceptándole los víveres, e impedir sigan el saqueo en los pueblos que hasta ahora no han sido saqueados. Estoy trabajando incesantemente día y noche, para poner estos paisanos en términos que parezcan militares, y puedan hacer el servicio con algún conocimiento.
Hoy los hice formar, y los exhorte a que todos contribuyeran y se prestasen a defender hasta perder la última gota de nuestra sangre, en la justa causa que nos anima, y para mañana tengo dispuesto hagan el juramento solemne de fidelidad, como la primera base de todo militar.
También he oficiado a toda la justicia de los pueblos circunvecinos, exhortando la alarma general la cual va surtiendo muy buenos efectos, por cuanto diariamente se van presentando en este punto infinidad de paisanos, pero sin armas.
No puedo menos de recurrir a V.M. para que mande se conduzcan a este punto algunos fusiles como también dinero para poder sostener y atender a lo mucho que cada día ocurre, pues la plaza de Badajoz considero no me lo puede facilitar, y a la alta penetración de su Majestad conocerá cuan indispensable son los dos auxilios que con toda sumisión pido.
Nuestro Señor guarde la importante vida de S. M. muchos años. Nogales 2 de mayo de 1809.
Señor: El Marqués de Monsalud.

Mientras tanto el Rey legitimo José Bonaparte, conocedor de los movimientos de hombres captados para la guerrilla a través de la alarma general, dictamina un decreto en el que dice:

Toda la persona que se aprehendiese y justificare ser gancho, así de soldado como de paisano para el servicio de nuestros enemigos, sufrirá la pena de horca, y sobre la puerta de la casa de su domicilio se colocará una tarjeta que declare su delito y castigo.
Todo individuo por cuyo auxilio, inteligencia o disimulo se hubiere enganchado algún soldado o paisano para el servicio del enemigo, sufrirá igual pena de horca si fuere paisano, o la de ser pasado por las armas si fuere militar.
El soldado o paisano, que seducido para pasar al servicio enemigo se delatase voluntariamente, será indultado de la pena que le corresponde, y el seductor o gancho sufrirá la pena señalada.
Palacio de Madrid a 24 de enero de 1809. Firmado YO EL REY.

Nuestro siguiente documento prueba cuán necesaria era la organización en los pueblos de las partidas de paisanos, hasta Alburquerque va una carta escrita de puño y letra desde la villa de Casas de Antonio por el general francés Villorte. En ella se insta al Alcalde de Alburquerque, para que éste, mande a la dicha villa donde se encuentran la tercera división de tropas del enemigo 720 raciones de pan. La contestación del Alcalde en nombre de la población no se hizo esperar, pero mejor que sea el documento el que nos narre lo acontecido.

Después de la orden de su excelentísima el general Villorte, se manda al Señor Alcalde de Alburquerque que mañana a medio día mandará a la villa de Casas del Antonio -720- panes de a tres libras cada uno. Si por acaso no se ejecutara la presente orden, se mandará rápidamente una guarnición francesa para una ejecución militar.
Villa de la Casa del Antonio 25 de abril de 1809. Le Comisaire de Guerres Bourgoui.

Desde luego la contestación del pueblo de Alburquerque fue rotunda, al día siguiente dirigirán a través de su Alcalde Juan Hernández una carta demostrando al ejército francés su valentía y coraje, anta tan agresiva amenaza.

Alburquerque- 26-de abril- de 1809.

Señor comisario, el pueblo de Alburquerque no conoce otra autoridad más legítima que la de su Monarca Amado D. Fernando VII, a quién defenderán en estas sus fuertísimas murallas. Que estamos deseando ver las águilas de rapiña francesas, para darles las 720 raciones de pan con las bocas de sus cañones.
De todos sus habitantes

Una contestación plausible y patriótica, que hará que los franceses se intenten vengar de lo dicho en dicha carta, en otra villa cercana a Alburquerque. Los franceses van a sorprender a la población de Villar del Rey a horas de la noche, al no haber en dicha Villa ningún ejército para defenderse de la intrusión del enemigo, van a ser los propios vecinos y al final los paisanos de la plaza de Alburquerque los que hagan retroceder como dice el documento a las águilas de rapiña francesas. Pasemos a conocer los acontecimientos que se vivieron en dicha población, el mismo día que el Alcalde de Alburquerque contestó al General francés Villorte.

El 26 a las dos de la madrugada tuve aviso de Villar del Rey, de que los enemigos habían penetrado hasta allí, y que aquellos naturales se defendían con la mayor valentía. Los mismos pedían auxilio a esta Plaza, inmediatamente hice tocar generala en este pueblo, quedé a la gente formada con la partida de caballería al mando del alférez D. Gabriel Corrales, y algunos eclesiásticos. Salí para Villar del Rey donde encontré la gente en movimiento, las cuales iban a ser dispersadas y con ello desamparar al pueblo por parte de las tropas enemigas. Mi presencia con el auxilio de tropas y algunas providencias, enaltecieron a aquellos naturales que prometieron morir antes que abandonar la justa causa de su defensa. Yo les prometí todo mi auxilio, arreglando el modo de que se les diera raciones capaces de sostenerse, y una ayuda para las mujeres e hijos. Allí supe que los franceses en número de 40 caballos, habían penetrado hasta los arrabales, el pueblo no pudo contener y salió con entusiasmo, pero se precipitó, y antes de tiempo le disparó algunos escopetazos. El cobarde enemigo contestó con algunos tiros poniéndose en precipitada fuga, la oscuridad de la noche les proporcionó librarse con sus caballos, a pesar de todo fueron perseguidos unas leguas por nuestros valientes paisanos, y al frente de ellos el cura párroco de Villar del Rey, que es seguramente un buen comandante. El mismo Párroco organizó y armó a la gente del pueblo, y el resultado de esta acción ha sido un dragón muerto con un caballo también muerto, algunas armas con sus municiones y otras cosas que se encontraron en el camino.
Se me ha presentado el capitán D. Francisco Zuarnayar, que conduce una partida de paisanos de 80 hombres dispuestos pero desarmados, me ha parecido que en vista de los movimientos del enemigo era muy conveniente detenerle en esta plaza por algunos días, y servirnos de sus fuerzas en caso de ser atacados. Esperamos que su Señoría nos mande algunos fusiles para poder armar a toda esta gente.
Como verá su Majestad en el pliego que recibí ayer de un vecino de las Casas de D. Antonio, en el cual se pedía las 720 raciones de pan por parte del general francés, vera que en mí respuesta no temo a los enemigos, y al conductor de dicho pliego lo tengo arrestado, para evitar que el enemigo sepa nuestra situación y fuerzas.
Dios guarde a Vuestra Excelencia muchos años. Alburquerque- 27 de abril de 1609.
Juan Hernández.

De momento, las partidas dirigidas desde Alburquerque y Nogales estaban aportando a la causa de la guerra un gran éxito en los alrededores de dichas plazas; el Marqués de Monsalud por un lado, y Juan Hernández por otro, estaban creando problemas al enemigo francés cuando éstos se acercaban a una villa para saquearla. Conozcamos a continuación algunos pueblos que estaban ocupados por las tropas de José Bonaparte, y la totalidad de hombres del ejército de dicho Rey que ocupaban dichas villas.

Noticias de las fuerzas enemigas que ocupan los pueblos que a continuación se expresan.
En la Fuente del Maestre hay 1500 hombres de infantería y caballería, siendo de la primera arma la mayor parte, todos se hallan dentro del pueblo con dos obuses y dos cañones pedreros o de montaña.
En Villalba 90 hombres de caballería, y están situados fuera del pueblo en unos cañaverales que están detrás del castillo.
En Santa Marta 300 o 400 hombres de caballería, y están situados en unos olivares detrás de la Iglesia, y algunos dentro del pueblo.
En el Aceuchal 600 hombres de caballería con cuatro violentos, advirtiendo que la infantería que había en esta villa pasó a la de Fuente del Maestre.
En Almendraljo de 400 a 500 hombres de infantería, y como unos 90 son de caballería.
En Mérida de 1600 a 2000 hombres de infantería.
No pasan de 20.000 hombres los que tienen repartidos en los diferentes pueblos de la provincia de Extremadura, incluso 3000 de caballería.

Nogales 2 de Mayo de 1809. El Marqués de Monsalud.

Los jefes de partida de paisanos en Extremadura seguían en sus trece de seguir recordándole al rey sus necesidades en armamento para las milicias de los pueblos. El Marqués de Monsalud volverá a escribir a la Junta pidiendo le mande fusiles para sus hombres, ya que serán de mucha más efectividad todas las operaciones dirigidas contra el ejército francés.

El Marqués de Monsalud encargado del mando y organización de los tercios de paisanos, que se arman en Extremadura para contener las correrías del enemigo e incomodarles en todo los puntos que ocupa, hace presente a su Majestad, que los esfuerzos y operaciones de esta nueva milicia serían muchos mayores, si se les pudiese proporcionar el competente número de fusiles. Y como su Majestad considera muy conducente, facilitarles todos los auxilios que sean compatibles con las circunstancias, para sacarles todo el partido posible al valor que demuestran los paisanos extremeños. Por todo lo cual pido, nos sean facilitado armas y caballos para poder llevar acabo tan justa causa.
El Marqués de Monsalud.


Las solicitudes repetidas de unas necesidades tan básicas comenzaron a dar sus frutos, con fecha 5 de mayo el Marqués de Monsalud va a recibir una carta de la Junta, en la cual expresa su satisfacción por todos los acontecimientos, así como la aprobación de caudales para armar las milicias extremeñas.

Las disposiciones que V.E. ha tomado para organizar en tercios, los paisanos que se van reuniendo para resistir al enemigo, impedirán las correrías y salvar de sus atroces rapiñas los pueblos que han tenido la fortuna, de no haber sido visitados por esos forajidos. Todo lo pedido ha merecido la aprobación de su Majestad, convencido de que el orden y la disciplina son las bases de toda fuerza militar, y que el valor del hombre que pelea dirigido por un jefe activo y talentoso, es capaz de todo. No duda que V. E. dará gran impulso a sus operaciones, y se hará digno de la gratitud nacional y de su Majestad, el cual proporcionará todo los auxilios que pueda a cuyo fin comunico en esta misma fecha. Se ha comunicado la correspondiente cedula al Ministerio de Hacienda y Guerra para facilitarle caudales y armas, y su majestad tendrá mucha satisfacción en colocar a V.E. en el número de los primeros beneméritos de la patria. Así ha acordado su Majestad lo diga a V.E. como lo ejecutó para su Inteligencia y gobierno, en contestación de su papel de 2 del corriente.
Alcázar de Sevilla 5 de Mayo de 1809.

Una vez recibida la orden de aprobación, solo queda esperar la venida del armamento, éste llegará desde Portugal, y el encargado de traerlo será D. Joaquín de Ibarra.

El Rey nuestro Señor D. Fernando VII, en reunión de Junta Central Suprema de Gobernación, ha tenido bien nombrar al coronel de artillería D. Joaquín Ibarra, para que pase a Lisboa encargado de comprar fusiles útiles para nuestro ejercito. Lo participo a V.E. de real orden para su inteligencia y gobierno. D. Fernando VII.

Una vez tenido el armamento, las partidas de paisanos quedarían armadas y dispuestas a luchar junto al ejército español, inglés y portugués, en favor de la Santa Cruzada y en contra de los enemigos franceses. Las guerrillas de paisanos extremeños iban a ser consideradas vitales en toda la lucha por la liberación de Extremadura, su coraje y tesón a favor de la Santa Cruzada fue reconocido por Fernando VII. Las partidas extremeñas estuvieron a una altura envidiable, y sirvieron de ejemplo para que en otros lugares de España se siguieran la misma organización. Sin duda documentalmente hablando, las partidas más sonadas fueron las de Juan Hernández ocupando la zona de Alburquerque y pueblos cercanos, y la de D. Antonio Murillo, que ocupaba toda la zona de Nogales y sus pueblos vecinos, sin olvidarnos de la cabeza visible de todo esto, el Marqués de Monsalud.
Pero mientras estos acontecimientos se sucedían, el rey José Bonaparte conocedor de todos los hechos, intentaba romper esa unidad de la masa local con decretos a favor de los hombres que formaban las guerrillas. Hasta los pueblos de toda España llegaban noticias de que el Rey José ofrecía plaza en el ejército Real y gratificaciones respectivamente a todo individuo que estuviese defendiendo las tropas insurgentes y se presentare voluntariamente. Desde Almagro con fecha 14 de enero de 1810 se va a lanzar dicho decreto, el mismo decía lo que sigue.

Don José Napoleón por la gracia de Dios y por la Constitución del Estado, Rey de las Españas y de las Indias.
Los enemigos de la felicidad de España, habiendo perdido toda confianza en sus armas, apelan al error y al engaño, persuadiendo a los que ahora militan en su servicio que serán maltratados y obligados a servir fuera del país, si se someten.
Queriendo que se haga Notorio y público el modo con que serán acogidos los que se presenten, y aceleren la época del completo sosiego de los españoles, hemos decretado y decretamos lo que sigue:
1. el individuo militar que voluntariamente se presentare, sea de la clase que sea, podrá retirarse a su domicilio, si lo tuviere en provincia ya sumisa, y si no, siempre que respondan por él personas abandonadas.
2. El que en igual caso prefiera continuar el servicio, será admitido y colocado en las tropas nacionales, y arma en que sirve, con su mismo empleo.
3. Los soldados que se presenten trayéndose caballo o armamento recibirán por aquel si fuera de servicio, 500 reales, 60 por un fusil o carabina, y 20 por cada pistola.
Nuestro Ministerio de Guerra queda encargado de la ejecución del presente decreto. Firmado –YO EL REY- Por S. M. su Ministro Secretario de Estado-Firmado- Mariano Luís de Urquijo-

Las guerras se ganan a veces en el campo de batalla, pero no es menos cierto, que con leyes y decretos se puede paralizar a mucha población ante el miedo evidente de que se les secuestre sus bienes. El siguiente decreto del Rey José intentaba frenar a todos los partidarios de la causa de Fernando VII, para ello utilizará la amenaza.

Don José Napoleón por la gracia…
Informado de que entre los habitantes a quienes los sucesos de la guerra han alejado de sus hogares, hay algunos que huyen con la intención evidentemente culpable de calumniar la conducta de las tropas que mandamos, y de mantener a los pueblos de donde se retiran, y aquellos adonde van, en los funestos errores que les han inspirado nuestros enemigos con el objeto de prolongar las turbulencias que tienen asolados estos países.
1. En cada pueblo ocupado por el ejército, se formara una comisión de tres miembros: el Alcalde será individuo de dicha comisión, y la presidirá.
2. Formará una lista de los propietarios ausentes.
3. Dispondrá del producto de los bienes raíces, y de los muebles y efectos pertenecientes a las personas ausentes, para ocurrir a los gastos extraordinarios de guerra, y aliviar de estas cargas a los habitantes que hubiesen permanecido con confianza en sus hogares.
4. los curas y cualquier otro empleado civil o militar que hubiese huido, serán reemplazados provisionalmente; y si 8 días después no hubiesen vuelto a sus puestos, se les considerará como los que han abdicado, y se proveerá a su reemplazo definitivo.
5. el mismo término se concede a los habitantes que se hayan fugado. No se admitirán las reclamaciones que puedan hacer sobre las disposiciones de las ventas de sus bienes hechas durante su ausencia.

Contundente el decreto, pero si el Rey José dictaminaba tales normas contra quienes fueran contrarios a sus ideas, la Junta Suprema de Extremadura no iba a ser menos con quienes se pusiesen al servicio del hermano de Napoleón.

La Suprema Junta de Extremadura, redoblando cada vez más los esfuerzos de su energía, patriotismo y actividad, multiplica sus desvelos por el bien universal no solo de la provincia, sino de todo el reino, por considerarse en el día el antemural más incontrastable de la nación, y la barrera que preserve el resto de la península, por tanto bien persuadida de la necesidad de agotar los recursos de su celo medita sin intermisión en sus continuas y permanentes sesiones, los medios que puedan conducir a tan interesante objeto. Entre otras cosas que llama la atención de la Suprema Junta, convencida por la triste experiencia de que las justicias y el clero guiados la mayor parte por combinaciones mal entendidas, se han dejado arrastrar por opiniones de los egoístas, los cuales los cuales con las miras reprehensibles de sacar mejor partido hacia su propio interés en las circunstancias del día, tomando a este fin el de recibir a los enemigos con el mayor rendimiento, protegerlos y agradarlos, hablan muy mal, censurando con una mordacidad indigna de los españoles, el gobierno, los generales y los ejércitos para hacerse más grato por su infame cobardía dándoles bailes y funciones públicas, y procurando que hasta las mujeres les dispense toda la galantería obsequiosa de su sexo, y finalmente observando una conducta tan infame e inédita, como impropia de una nación tan grande y generosa, que ha jurado sacrificar hasta lo más mínimo de ella, para conseguir su libertad, su independencia y lo más sagrado de su augusto carácter. En vista de lo cual habiendo meditado seriamente sobre asunto de tanta gravedad, y con acuerdo de los beneméritos, ilustres y acreditados generales que mandan nuestros ejércitos, y asisten cerca de la misma Suprema Junta, decreto lo siguiente:
1º Que se haga en todos los pueblos de la provincia una escrupulosa investigación de los perversos patricios que hayan subscrito a tan semejante modo de pensar, imponiéndoles el más severo castigo por el Consejo de Guerra permanente en forma militar.
2º. Que en adelante todo el individuo ó miembro de la justicia, clero, personas principales o pudientes de los pueblos que perdiesen su establecimiento, hacienda y fortuna por huir del infame yugo francés haciendo un generoso abandono de todo, será recompensado de las encomiendas, bienes confiscados a los traidores; y las propiedades de los que se declaren por egoístas, prefiriendo su comodidad e hipocresía á la salvación de la patria, por hallarse persuadida la Suprema Junta que el pueblo español, el sano pueblo que hizo la santa revolución, no se desviará jamás de los justos deberes que se ha impuesto en ella, y cuenta siempre con él en la gran empresa que se ha propuesto.
3º Que todos los pueblos que han jurado al intruso José Napoleón, vuelva a levantar el glorioso estandarte de la fidelidad en honor de su legítimo soberano el Señor Fernando VII, firmando esta deliberación en acta pública la justicia, ayuntamientos, jefes y empleados públicos, y las cabezas de las familias jurando solemnemente perecer antes, que volver a sujetarse á cualquier acto contrario a esta disposición.
4º Que en acto continuo se quemen públicamente por mano del verdugo o pregonero todas las órdenes, proclamas y papeles del intruso gobierno sin dejar uno, bajo la pena de traidor a cualquiera que lo ocultase, reservase, o escondiese, sea de la condición ó rasgo que fuese culpable en semejante delincuencia.
5º que todas estas diligencias se hayan de practicar en el preciso término perentorio de 24 horas después del recibo de esta orden, remitiendo testimonio firme de todas ellas, a esta Suprema Junta, quedándose las originales en el archivo principal del pueblo con la misma autenticidad y solemnidad para su perpetua conservación.
Que se pase igual orden á los Reales Prelados eclesiásticos con el cargo más estrecho de que prevengan a los párrocos y predicadores de sus respectivas diócesis y territorios, prediquen, expliquen y enseñen los deberes del ciudadano español fiel á su patria, á su religión y soberano, dando cuenta a la Suprema Junta del resultado de sus operaciones para su conocimiento y gobierno.
Y últimamente, para la mayor firmeza de este acuerdo y su pronta ejecución, se deputen oficiales al propósito ó sujetos adornados del carácter y patriotismo necesarios que pasen a cada una de las cabezas de partido, y con acuerdo y auxilio de las Juntas subalternas practiquen, celen y cuiden de su cumplimiento, estampándose al margen de este acuerdo los nombres de los Excelentísimos Señores Vocales de esta misma Suprema Junta, y los generales de sus ejércitos para monumento eterno de la justificación y firmeza de una disposición análoga á los sentimientos, fidelidad, constancia y generosidad de su respetable autoridad y celo patriótico en beneficio de la causa pública de la nación.

El celo de las partidas de paisanos era evidente, el patriotismo lo tenían muy enaltecido, y allí donde pudiesen actuar en beneficio de la causa de Fernando VII lo iban hacer, tenía una misión muy clara, luchar en los pueblos cercanos a su cuartel general contra todo lo que tuviese un cierto tufillo de afrancesamiento. Conozcamos a continuación algunas operaciones de guerrillas en tierras de Extremadura, la partida a presentar es la conocida en la comarca de Olivenza como La Partida del Leones. Esta partida tenía su cuartel general en la villa de Cheles, los documentos que presento a continuación nos narran los acontecimientos vividos en dicha comarca entre dicha partida y los seguidores de José Bonaparte.

LA PARTIDA DEL LEONES


CARTA DIRIGIDA AL EXCELENTÍSIMO SEÑOR GENERAL DEL 5º Y 6º EJÉRCITO.

D. Francisco Canseco y Diosdado, y D. José Tinoco 2º y 4º comandante de la partida del leones, o verdaderos españoles, a V. E. con el mayor respeto decimos: que el 17 del pasado mes llegamos a esta villa de Cheles huyendo de los enemigos, que repetidas veces nos han buscados para detenernos; habiendo abandonado nuestras casas y familias, y dirigiéndonos a ese cuartel general.
D. Ramón de Noriega 2º subteniente de infantería de Cataluña, se hallaba en esta villa con orden de V. E. para organizar una partida de ambas armas y presentado a éste oficial, nos reconoció para que nos quedáramos en su compañía, y remitiésemos nuestros documentos al estado mayor; como se nos decretó en nuestra presentación a V. E. en Santa Marta y Arroyo se San Servan. En efecto hallándonos sin medios, ni quienes nos acompañasen por hacer algún servicio nos reunimos, enviando con Manuel Blas González, vecino de esta los testimonios de nuestros servicios, pasaportes y demás por el señor Zaballón comisionado en Yelves, cuyo recibo conservamos.
El comandante de la partida para evacuar sus comisiones, se ha presentado en varios pueblos, y las justicias con varios pretexto se niegan a su cumplimiento; causa porque se ha adelantado muy poco valiéndonos para reunir gente de la persuasión y proclamas que ha compuesto D. Francisco exponente, cuyas copias se han remitido a V. E. y por este medio se ha logrado unir algunos hombres y caballos, aprendidos a contrabandistas y dispersos.
No se han podido realizar las revistas, que previene V. E. en pueblos donde hay ejército Real, por la resistencia de los Alcaldes que en nada de la patria quieren intervenir por temor de los enemigos, y la desesperación que manifiestan por el estado de la provincia; además de estar en lo general declarados probablemente a favor de los enemigos, oponiéndose a toda comisión por España; siendo preciso pasarla en esta de Cheles, cuyo excelentísimo es fiel de facto, y por ser Cheles el único punto donde puede obrarse con alguna libertad.
El comandante ha salido con la caballería a varios pueblos, comisionándonos para otros; y en este estado se nos ha presentado D. Fernando de la Riha y Robledo vecino de Bancarrota, familiar de la Suprema Inquisición de Corte y de la de Llerena, a darnos parte para que lo comunicásemos a V. E. de lo que sigue: las que por disposición de D. Antonio Cansado, alcalde de dicha villa y desde su domicilio se han convocado 8 pueblos inmediatos, para levantar cívicos. Que dicho alcalde lo propuso a los franceses, y se le concedió con la cláusula de que diese cuenta inmediatamente de su número, y que fuesen los comprendidos los más condecorados. Convocó a los de su pueblo y a los que no eran adictos a ellos, y a todos les hizo firmar el dicho documento; siendo uno de los que se han evadido con la fuga el que ha venido a dar parte a esta villa de Cheles.
Han dado motivo a la solicitud de estos cívicos por dicho alcalde los capítulos siguientes.
1º había en dicha villa dos alcaldes, el uno D. Santiago Porta, teniente coronel retirado: este fue molestado para que tomase partido por los franceses, se fugó abandonando la jurisdicción.
2º D. Juan de Villanueva, Presbítero siempre ocupado y celoso para las asistencias del enemigo, hospeda en su casa al comandante cuando vienen los franceses, en una ocasión, en una ocasión se habló de alcaldes y enterado de que faltaba el uno, le propusieron que dijese quien sería apto par reemplazarlo: nombró al referido D. Antonio Cansado, y quedó aprobado por ser uno de los que acompañaban al presbítero para el recibimiento de los enemigos en toda ocasión.
3º El elegido de natural orgulloso y propenso a toda violencia, recelando ser depuesto en variando las circunstancias, para asegurar la jurisdicción en su mano, propuso al presbítero, y ambos al comandante francés para que se firmase su nombramiento, reconocido por el ayuntamiento. Convocase este por orden en la casa del mismo presbítero y ante el comandante, y por ese respecto se firmó la autorización.
4º La conducta de éste alcalde: en obsequio de los franceses es para el común de unos la más tiránica, estafa hasta el más infeliz, amenaza, atropella, encarcela y castiga al que se resiste a sus acciones crueles, violentas y sin orden distributiva, y se produce el más activo para evacuar las comisiones que el enemigo le encarga. Por prueba de ello, se halla preso por su orden D. Vicente Marroquín, por haber reusado entrar en los cívicos y negar su firma y razones en la junta, que para su establecimiento se concelebró el día 7 del corriente.
5º Se trae con tropa francesa ganados, granos, y demás efectos hasta el paso del horno, fijando en las casas dos o más soldados para verificarlo, y quedando a los dueños sin el pan del día recaudando en su poder las raciones; por lo que de pobre se encuentra rico y lleno de ostentación.
6º Hizo matar a un soldado de caballería, con quién habló en la tarde dentro del pueblo, y le instó y amenazó para que le participase a lo que venía, negándose a ello el soldado, y en la noche junto a la ronda que le acompaña a tal hora, salió en su caza. Notando el soldado el aparato quiso huir, mandando el alcalde que le tirasen, lo que ejecutó Miguel nombrado el de la mesa; y hay voces de que el mismo alcalde le hizo fuego errando el tiro.
7º Derribado del caballo el soldado herido, le condujeron de extramuros donde acaeció el caso a las casas de Juan Laso, sin cuidar ni aun el restañarle la sangre retirándose todos.
8º Desangrado el paciente agonizaba, y pedía confesión; se pasó aviso al alcalde, y contestó ¿Qué a que venía aquello? que no se moriría. Murió en efecto en la madrugada sin sacramentos, no se trató de curarle, y ya difunto en la casa en que se hallaba, derramaba porción de sangre y lo mismo en la ermita de la Soledad, donde se depositó para enterrarle; ocasionando su vista grave compasión a los que acompañaron su entierro, que pagaron dos hombres caritativos.
9º Del caballo, armas y uniforme dispuso el alcalde, sin encontrarle más efectos que un pedazo de pan y dos o tres guantes; los papeles que se dice traía, se presume los tomó el alcalde luego que fue herido y derribado.
10º Son sus adictos sospechosos de incidentes, como el presbítero D. Juan de Villanueva, Bernardo Casado escribiente del mismo alcalde, Don Bernabé Liaño primo del presbítero, D. Manuel Terrón médico de la villa cuyos tres cuñados se hallan en el servicio de los franceses; y algunos otros no tan de público. El alcalde tiene un hermano en Badajoz en una oficina, su madre y hermanos.
Todos estos capítulos y algunos otros, los expone dicho caballero D. Fernando de la Riba: unos como presenciados y otros por pública voz y fama; y ofrece responder de sus objeciones. De todo ha sido preguntado por nosotros a consecuencia de lo que sabía, sobre el establecimiento de los referidos cívicos, de que vino a dar parte encargándonos el sigilo.
Por estas noticias y voz general de los pueblos, sobre estos tristes acontecimientos dispuso el comandante D. Ramón de Noriega la prisión de éste alcalde, y salimos desde Cheles con 8 hombres a realizarla; se nos había participado que le custodiaban la casa armados, y se ordenó este medio. Se aportaron centinelas en las casas inmediatas, se fingió por un paisano que llamó a su puerta que le llamaban en la plaza los franceses; se levanto inmediatamente en paños menores, se le habló desde afuera en lengua francesa y éste abrió inmediatamente la puerta; sorprendido por los soldados que esperaban esta ocasión, pidió favor al Rey, se le intimo que se rindiese y éste se resistió con fuerza frente a los soldados; cinco o seis mujeres que habían en la casa se levantaron cuando él mismo, le rodearon y trabajaban para que no le hiciesen preso. A la resistencia un soldado le quiso hacer fuego, y no lográndolo le ofendió con un golpe de tercerola, apagaron las mujeres la luz y se desapareció entre el bullicio, en ese punto, salió desnudo su hijo político dirigiéndose a la calle, dando la voz de que él no era comenzó a correr; con la duda le siguieron los soldados, y no queriendo hacer alto le contuvieron con un golpe de sable plano, se aprendió y vestido se trajo en rehenes, se sacaron de su casa las raciones del día, y se cogió una jaca de su uso con su montura y una escopeta, que de todo usa el comandante.
Se presentó en Cheles al comandante a templar el caso D. Bernabé Liaño, y solicitar la libertad del retenido, la logró con orden de que se presentase el alcalde con la causa que dijo, estaba formada sobre la muerte del soldado, y que entregase caballo y montura ofreciéndose a todo. Dicho caballero marcho, y pasados algunos días fue reconvenido con oficio del comandante, se negó con pretextos; hasta que presentado D. Fernando de la Riba, ha dado parte del establecimiento de los cívicos, y de que ha sido para obviar otro caso; como que oyó al mismo alcalde el día siguiente de la sorpresa que él pondría remedio y es posible sea dicho establecimiento.
Por este orden se produce contra la nación y sus deberes los más de los alcaldes, negándose hasta dar el suministro, suponiendo imposibilidad de medios cuando diariamente los proveen para el enemigo; y procuran aprisionar o ahuyentar a los comisionados, conjurándose para ello y persuadiendo a los habitantes para que los persigan de tal modo, que inferimos que en nada consiste hacerse todos franceses; y solo la duda de si variaran las circunstancias, los modera para no obrar públicamente contra las tropas españolas.
En Alconchel sucede, que D. Bernardo de la Riba, cadete de usares de castilla, reunido a esta partida, comisionado en dicha villa por el comandante, presentados los documentos que le autorizaban al alcalde mayor D. José Gata, quedó enterado; y ocurriendo que dos paisanos le presentaban un dispenso, uno de la misma villa que les había robado: el alcalde cerciorado del hecho, mandó al ladrón que les entregase el hurto, pero dio libertad al reo, cosa que escandalizó. Sabida la clase de éste por el cadete comisionado, solicitó que se le entregase, lo rehusó el alcalde, y oficiado seriamente le contesto, que no le conocía ni su clase y que por ello no le contestaba en forma: añadiendo que las circunstancias no le permitían hacer lo que quería, pero que pronto vería el resultado. Sobre esto retiene los oficios que mediaron, y la esquela por la que el otro alcalde le negó los bagajes, precisando al cadete hacer su marcha a pie.
Estas formas de proceder en más o menos grado, hemos hallado en Villanueva del fresno, Higuera de Vargas, Zahinos y otros pueblos, a cuyas justicias privadamente nos hemos presentado a explorar para obrar, pero toda diligencia es inútil.
El comandante, formadas las listas y estudios de su partida en la forma posible, espera mejor ocasión para hacerlas en toda forma y remitirlas a V. E. hallándose ausente en su comisión. Han ocurrido las noticias que informa dicho caballero D. Fernando de la Riba, y nos ha parecido conveniente y de obligación remitir a V. E. esta exposición, sin embargo de la que sobre ello disponía el comandante; dirigiendo a V. E. al mismo comisionado D. Bernardo, para que entregue este escrito, e informe a V. E. sobre ello, y lo necesario para que V. E. tenga de todo la debida inteligencia.
El comandante por oficio previsto a V. E. no sabemos el número de soldados: sobre ello dispondrá V. E. lo más conveniente, entendiendo que solo las fuerzas podrán contener tan general desorden, reformar a las justicias, reunir los dispersos, y hacer respetar las ordenes de V. E. pues por ningún ético medio se adelanta un paso.
Nosotros los que firmamos, esperamos las órdenes de V. E. para ejecutar lo que nos decretase, en atención a estar aquí reunidos hasta que se verificasen, y tomar la dirección y encargos, que se nos cometiesen. Lo que repetimos a la consideración de V. E.; suplicando se digne deliberar sobre nuestra consulta el que deberemos hacer en nuestro abandono y miseria.
Dios Nuestro Señor Guarde la Vida Muchos Años.
Cheles 11 de septiembre de 1811.
Firmado: Francisco Canseco Diosdado.
Firmado: José Tinoco.

La partida del Leones tenía muy a raya a todos los que simpatizasen con los franceses en la comarca de Olivenza, dejamos atrás estos acontecimientos y nos vamos a la búsqueda de otras operaciones donde la guerrilla fuese la verdadera protagonista. Los hechos que vienen a continuación suceden también en término de Olivenza, la guerrilla se encuentra en una venta situada en Malpica al lado del río Guadiana saboreando unos tragos, y lo que sucederá en ese lugar nos lo cuenta el siguiente documento.


ANTONIO POLICARPO DE CUELLO, SECRETARIO DE VENTA DE MALPICA, DA PARTE AL MARQUÉS DE MONSALUD DE LA ACCIÓN SOSTENIDA EN 16 DE FEBRERO DE 1812 CONTRA UNA PARTIDA ENEMIGA QUE QUERÍA PASAR EL GUADIANA.


Excelentísimo Señor Marqués de Monsalud:

Con fecha 16 del que sigue como a las 9 de la mañana estando la partida en la Venta de Malpica, se observó en las orillas del Guadiana una partida de franceses de caballería de 12 caballos. Custodiaban y querían pasar 56 reses de vacuno de la gañanía de Victorino Falcato, capitán retirado de caballería el que se hallaba retirado fuera de la ciudad de Elvas, como consta del adjunto recibo de su gestor, de la entrega de dichos 56 bueyes por orden dada de su Gobernador para que se le entregue dicho ganado con mas 6 caballerías con 6 cajas de trigo. Que todo fue vuelto a su dueño sin quedarnos más consuelo que el haber hecho fuego al enemigo muy cerca de una legua con la compañía de 6 paisanos portugueses y tres auxiliares de la guardia de dicha Venta.
Viéndose el enemigo arrollado a las orillas del Guadiana sin más auxilio que morir, se arrojó un oficial con su caballo al agua el cual, no pudo pasar porque le dimos un tiro quedando muerto en el acto, recuperando el caballo y armas, lo que pongo en noticia de V. E. para que conociendo la injusticia de una aprensión que la hemos quitado de las manos del enemigo, mande el Señor Gobernador sea devuelta la misma a su dueño.
Dios Guarde a V. M Muchos Años. Venta de Malpica 18 de febrero de 1812. Por el comandante Antonio Policarpo de Cuello.

Dejamos estas operaciones en tierras de la comarca de Olivenza, y nos vamos a conocer los acontecimientos vividos con la partida de Joaquín Sierra en las cercanías de la villa de La Albuera.

EL COMANDANTE JOAQUÍN SIERRA DA PARTE AL MARQUÉS DE MONSALUD DE LA SORPRESA DADA A LOS ENEMIGOS EN ARROYO DEL MIMBRERO EL DÍA 31 DE ENERO DE 1812.

Excelentísimo Señor Marques de Monsalud.
Impaciente por haber tenido la noticia de que estaban para recibir un convoy de granos loa enemigos de la plaza de Badajoz, y que por falta de municiones no podía interceptar la entrada, aunque no del todo ya que recibí el día 28 de enero próximo pasado por la mañana los 1000 cartuchos que V. E. tuvo a bien enviarme sin embargo de haberle pedido 2000; en dicho día verifiqué mi salida, despreciando el fuerte temporal de aguas crecientes del Guadiana y riberas; el 31 me aposté con 4 caballos y 18 infantes de mi partida en el arroyo que llaman del Mimbrero, junto al cortijo de Laguna en el camino Real de La Albuera, desde donde observe venir de Badajoz una porción de caballerías de las que habían entrado el comboy, escoltadas de tropas francesas y algo adelantadas 2i caballerías mayores, las que sorprendí con bastante intrepidez logrando el quedarme con ellas, y encontrándome a píe por haberme cansado el caballo, monté en un mulo de los aprehendidos y mandé hiciesen lo mismo parte de los infantes y los demás en disposición de atacar así a los enemigos, como a los arrieros andaluces, lo que se verificó y en el primer encuentro me cogieron un infante prisionero, lo que me obligo a cargar sobre ellos para evitar el que sufriese éste la suerte de que le pasasen por las armas, como lo tienen de uso y costumbre. Y como lo pensé me salio, matando a uno de los arrieros andaluces por ser el primero que hizo fuego y 7 granaderos franceses, logrando por este medio ponerles en confusión de que me hubiera aprovechado a no ser por la corta fuerza con que me encontraba, principalmente de caballería; porque en realidad no me hallaba más que con 4 caballos, por tener los demás repartidos en otros puntos, y solo trate de aparentarles más fuerza de esta arma por haber montado a los infantes en los mulos, que conocido este ardid por los enemigos tocaron la caja a reunión formando un cuadro de tres en fondo, dejando en custodia de 800 a 900 caballerías entre mayores y menores, desde donde me hacían un fuego horroroso así la tropa como los arrieros andaluces, que visto por mí no poder sacar partido me retire al monte con la presa hecha de las 21 caballerías, y la ratificación de haberles muerto 8 hombres sin saber los heridos que tendrían, habiendo vendido en esta plaza 17 entre machos y mulas, las cuatro restantes tuve que abandonarlas en el campo, porque no pudieron seguirme en la retirada tan rápida, que hice con un temporal de tantas aguas y crecientes riberas ; teniendo el gusto de manifestar a V. E. para su satisfacción y acendrado patriotismo por la justa causa que con tanto celo defendemos y me anima.
Nuestro Señor Guarde la Vida de V. E. Muchos y Felices Años. Yelbes 2 de febrero de 1812. Firmado Joaquín Sierra.

Nuestra siguiente partida era la conocida como Usares de Toledo, la misma actuó bastante en tierras de Extremadura aunque su origen no fuese extremeño, conozcamos su particular dossier de operaciones.

FORMACIÓN Y VICISITUDES DE LAS PARTIDAS Y CUERPOS FRANCOS QUE OPERARON EN EL DISTRITO DE EXTREMADURA ENLA GUERRA DE LA INDEPENDENCIA.

La partida de guerrilla o cuerpo franco denominado Usares de Toledo, se formó en el mes de junio de 1810, comenzó con solo 5 paisanos convenidos al mando de D. Feliciano Cuesta, en clase de infantería. Se armó con escopetas franqueadas por otros buenos españoles, se montó por medio de una suave requisa bajo las órdenes del teniente general D. Carlos España, y se organizó en virtud de nuevo pasaporte que le concedió D. Gabriel de Mendizábal.
Atacaban a los franceses invasores del reino, la partida operó a derecha e izquierda del tajo, siendo su principal referencia D. Feliciano Cuesta, siendo sus actuaciones las siguientes.
1º En las mesas de Jaraicejo con los primeros 5 hombres de su mando, prendió un correo francés con dos caballos, teniendo como sus principales atenciones, la de observar siempre los puntos que ocupa el enemigo en este territorio, y direcciones que tomaban para salir a batirse con ellos.
2º En el mismo sitio el 14 de julio con la misma fuerza, hizo prisioneros a tres franceses.
3º En el río Tajo punto de Almaraz, auxiliado D. Feliciano Cuesta de su hermano Félix Cuesta, valiéndose de su habilidad de nadar sobre el agua, cortaron las barcas que tenían los franceses, a deshoras de la noche.
4º En el río Tietar punto de la Bazagona, con 30 hombres destruyó una partida de 50 franceses, hizo 14 prisioneros, dos muertos y un capitán herido.
5º En 1811 esta partida tenía más de 60 caballos.
6º En el río Gualija, acometió con 25 hombres desmontados a la columna móvil francesa compuesta de 4500 hombres, consiguió dispersarla, mató al general de dragones Mairsi, tres oficiales y dos soldados, y se hizo dueño de su equipo.
7º En los campos de Trujillo con 20 hombres, hizo prisioneros 26 dragones montados sacandolos entre 11.
8º En el puerto de Santa Cruz con 40 hombres, acometió a una columna de 1500 hombres, hizo prisionero a un edecán Francés, un capitán, 26 soldados, así como 4 ingleses de los que conducían prisioneros, y un correo muy importante que remitió el general Castaño.
9º En los campos de Navalmoral y Plasencia, hizo 15 prisioneros soldados, un capitán y mató a 10.
10 º En el puerto de Miravete con 17 hombres, hizo prisioneros un edecán del general Tomours, un coronel y sus asistentes, y 28 granaderos.
Esta misma partida operó por el año 1812 por la zona de la Serena, siendo sus actuaciones las siguientes.
1º Termino de Campanario en la Serena, con 70 hombres de caballería acometió una partida de dragones, hizo dos prisioneros y varios muertos, quitándoles cien cabezas de ganado lanar que remitió al ejército.
2º En El Puente del Arzobispo con 60 hombres, a cometió a 12 franceses, mató tres e hizo 5 prisioneros.
3º En término de la Hinojosa en la Serena, con 105 hombres de caballería, acometió a 40 dragones e hizo 12 prisioneros.
4º En Venalcázar de la Serena obligó a la retaguardia francesa y demás fuerzas, al abandono de aquel castillo, y lo ocuparon luego las tropas de general conde de Penne.
5º En Valverde de la vera con 30 hombres, acometió a 700 de general Soultt consiguiendo arrojarlos hasta la villa de Arenas, mató 4 y varios heridos.
6º En Navalcan, Vera Alta, con 30 hombres de caballería, acometió a la famosa cuadrilla de andaluces unida a las armas del enemigo, mató 5 e hizo prisionero a 27 soldados y un edecán del general francés Remontt, y el comandante Villareal que fueron conducidos a la capital de Badajoz y entregados al cadalso.

El siguiente documento nos pone de manifiesto el reglamento de todas las partidas, esta era su particular carta magna, donde se ponía por orden real los beneficios que obtendrían aquellos hombres que defendieran la causa de Fernando VII y de la religión.

REGLAMENTO QUE EL REY NUESTRO SEÑOR FERNANDO VII Y EN SU REAL NOMBRE LA JUNTA CENTRAL SUPREMA DE GOBIERNO DEL REYNO SE HA SERVIDO MANDAR EXPEDIR EN ESTE AÑO DE 1808.

En España abundan sujetos con un valor extraordinario, que aprovechándose de las grandes ventajas que le proporciona el conocimiento del país, y el odio implacable de toda la nación contra el tirano que intenta subyugarla por los medios más inicuos, son capaces se introducir el terror y la consternación en sus ejércitos. Para facilitarles el modo de conseguir tan noble objeto, y proporcionarles los medios de enriquecerse honrosamente con el botín del enemigo, e inmortalizar sus nombres con hechos heroicos dignos de eterna fama: se ha dignado S. M. crear una milicia de nueva especie, con las denominaciones de partidas, y cuadrillas bajo las reglas siguientes.

1. Cada partida constará de 50 hombres de a caballo poco más o menos, y otros tantos a píe, que montarán a la grupa en caso necesario.
2. Los caballos deben ser útiles para el servicio á que se destinan, aunque por su talla o por otros defectos no sean a propósito para la caballería del ejercito.
3. Á todo el que se presente a servir en la partida con caballo propio sin pedir su valor, se le reemplazará con otro siempre que lo pierda en acción de armas, ó por sus resultas.
4. Al que pida el valor del caballo con que se presenta a servir, se le abonará; quedando como propiedad del Rey, y se le entregará otro para el servicio de cuenta de la Real Hacienda, siempre que lo pierda en acción de guerra, o inculpablemente por enfermedad ú otro incidente.
5. cada partida tendrá su jefe con el título de comandante, un segundo, dos subalternos más de á caballo, y tres de á píe.
6. Al comandante se le dará la graduación de alférez de caballería, con el goce de 15 reales diarios sin ración de paja ni cebada.
7. El segundo comandante tendrá desde luego la graduación de sargento primero, y gozará trece reales diarios de sueldo, también sin ración de paja ni cebada.
8. los subalternos de a caballo serán un sargento segundo con 12 reales diarios, y un cabo con 11, ambos sin ración de paja ni cebada.
9. Los subalternos de a píe constarán de un sargento segundo con 9 reales diarios, un cabo primero con 8, y un cabo segundo con 7.
10. En igualdad de graduaciones preferirán los de a caballo a los de a prepara el mando.
11. El soldado de a caballo gozará 10 reales diarios sin ración de paja ni cebada; y el de a píe 6, y con dichos sueldos han de mantenerse de todo, menos de armas y municiones.
12. En el caso de pedir raciones de paja, cebada, pan o menestra, por no hallarlas de venta libre en el país, se les facilitaran de las provisiones del ejercito por el menor precio posible; y las satisfarán en dinero contante, o dejando recibo para que se les descuenten de sus haberes.
13. En la subordinación de unas clases a otras se observarán las mismas reglas que en la tropa viva; y las faltas y delitos se castigarán con arreglo a las reales ordenanzas.
14. La elección de armas de que han de usar se deja al arbitrio de cada comandante; y lo mismo se entiende de los arreos de los caballos. En cuanto a traje cada cual llevará el que le acomode, a lo menos por ahora.
15. Será suyo todo el botín del enemigo que vencieren por si mismo o apresasen, como dinero, alhajas, y ropa que les encuentren encima, o tomen en equipajes o recuas: y lo repartirán entre sí, con proporción a sus sueldos, sin que nadie se entremeta en la distribución, mientras que alguno de los interesados no de queja fundada sobre la falta de equidad en el reparto.
16. Por lo que toca a armas caballos, municiones, víveres carro y caballería apresadas, las tomará la Real Hacienda por medio del intendente o comisario, pagando sólo 600 reales por cada caballo de servicio con las armas y arneses; y lo mismo por cada carro o caballería, que no sea de menos valor; y lo demás por su justo precio.
17. Si las alhajas apresadas a los enemigos perteneciesen a los españoles, deberán restituirlas a los dueños, abonándose a los apresadores la cuarta parte de su valor; pero no se considerarán como parte de presa los muebles, alhajas, y demás cosas que se encuentren en los pueblos que los partidarios liberten del poder del enemigo, y pertenezcan a los naturales.
18. Si logran hacer presas de consideración podrán depositar una tercera parte para el fondo común de la partida y costearse un uniforme particular a su satisfacción.
19. Las acciones distinguidas y servicios señalados de los comandantes, y subalternos, se premiarán con ascensos a sus inmediatas clases o con otras ventajas proporcionadas a sus méritos, y lo mismo se entiende de los soldados.
20. Los que se inutilizaren en el servicio, serán colocados en empleos de rentas o en otros destinos según sus circunstancias.
21. No podrán servir en las partidas los alistados ni sorteados.
22. El ejercicio de los partidarios será interceptar las partidas del enemigo, contener sus correrías, impedir que entren en los pueblos para saquearlos, o para imponer contribuciones, o requisiciones de víveres, e incomodarlo en sus marchas con tiroteos desde los parajes proporcionados.
23. Cuando se crea conveniente se reunirán dos, o tres, o más partidas para impedir o disputar cuando menos al enemigo los pasos dificultosos, interceptar los convoyes, o alarmarlo con ataques falsos, con especialidad por las noches, con el fin de no dejarlo sosegar.
24. Para evitar desordenes y operar con más ventajas contra el enemigo, se distribuirán las partidas en las divisiones de los ejércitos a las órdenes de sus correspondientes generales.
25. El general nombrará un jefe de graduación competente, y acreditada disposición, con un ayudante, para que se encargue del mando de las partidas agregadas a su división, y los partidarios tomarán su orden, y le darán partes de las operaciones.
26. Los jefes dejarán que los partidarios operen con la mayor libertad posible, y les proporcionará los auxilios que necesiten para el buen éxito de sus operaciones.
27. No se opone esto a que dos o más partidarios combinen entre sí sus operaciones u obren reunidos, siempre que se juzgue conveniente para el mejor éxito, manejándose con independencia o bajo las órdenes del más antiguo, o más caracterizado, o del mismo jefe nombrado por el general.
28. En caso necesario podrán destinar los comandantes de las partidas alguna escuadra de 15 o 20 hombres, a cargo de uno de sus subalternos para observar al enemigo o para obrar con separación.
29. atendiendo a que muchos sujetos de distinguido valor e intrepidez, por falta de un objeto en que desplegar dignamente los talentos militares, con que los dotó la naturaleza, se han dedicado al contrabando con grave perjuicio de la Real Hacienda; a fin de proporcionarles la carrera gloriosa y utilísima al Estado que les presentan las circunstancias actuales, se les indultará para emplearlos en otra especie de partidas que se denominarán “cuadrillas” bajo las condiciones que se establecen en los cuatro artículos siguientes.
30. A todo contrabandista de mar o tierra, que en el termino de 8 días se presente para servir en alguna cuadrilla ante cualquier juez militar o político de partido, o jefe del ejercito, se le perdonará el delito cometido contra las reales rentas, y si se presenta con caballo y armas se le pagará uno y otro por su justo valor.
31. Si tuviere efecto de contrabando por despachar de cualquier especie que sean, se le tomarán y pagarán a un precio en que encuentre moderada ganancia.
32. Las cuadrillas de ex-contrabandistas, se organizaran bajo las mismas reglas que las partidas, y gozarán los mismos sueldos y emolumentos: con la diferencia de que al comandante se denominará “cuadrillero” , tendrá a sus órdenes un segundo cuadrillero, y sus cabos de cuadrilla, todos sin graduación militar, a menos que por un hecho señalado se hagan acreedores de ella.
33. El primer cuadrillero tendrá 15 reales diarios de sueldo; el segundo 13, y el primer cabo de a caballo 12, los dos segundo cabos de a caballo 11; el soldado de a caballo 10, el primer cabo de a píe 9, el primero de los segundos 8, el otro 7, y los soldados de a píe 6.
34. Lo establecido como regla general no se opone a que por excepción a ella se levanten algunas partidas y cuadrillas compuestas únicamente de caballería, y otras de sola infantería.
Todos los que bajo las expresadas reglas deseen alistarse y formar estas cuadrillas, se presentarán a la Junta Provincial de su respectivo distrito, o al capitán general de la provincia: y aún al general en jefe del ejército de campaña que se halle en ella para su admisión, destino y servicio. Y verificada la formación de cada partida y cuadrilla, se les mandará por los intendentes respectivos abonar los sueldos que quedan señalados, precedida la correspondiente revista de comisario, y en defecto, de la justicia mensualmente, con arreglo a ordenanzas. Real Palacio del Alcázar de Sevilla 28 de diciembre de 1808. Hay una firma.

Espero que estos datos, contribuyan a un mejor reconocimiento de una realidad histórica que alberga muchos mitos, mitos creados por intereses determinados, que a veces utilizados desde ciertos poderes fácticos, contribuyen a confundir y desnaturalizar la verdadera historia de España.

FERMÍN MAYORGA.